Canadá teme una posible crisis bancaria mundial
Canadá teme una posible crisis bancaria mundial
El ministro de Finanzas, Jim Flaherty, instó a los países europeos a que hagan frente a los problemas de la deuda griega, una situación que ha disparado las alarmas en las economías de medio mundo y que, según dijo, puede desencacdenar una crisis bancaria mundial. Mientras, en un jueves negro para la mayoría de los mercados, la Bolsa de Toronto se hundió por las malas noticias de la Reserva Federal estadounidense, y el dólar canadiense registró su mayor caída desde mayo de 2010.
Agencias. Ottawa / Fráncfurt.- El ministro de Finanzas, Jim Flaherty, advirtió este jueves de que podría estallar una crisis bancaria mundial si la Unión Europea (UE) no consigue resolver los problemas de deuda de Grecia.
Los países europeos “tienen que hacer frente a la cuestión griega. De lo contrario, los mercados seguirán adelante, tendremos una crisis bancaria que afectará a los bancos de todo el mundo, podríamos caer en otra crisis de crédito que provocará una contracción de la economía real”, aseguró.
Flaherty consideró que la eurozona podría “salir adelante” si se aumentan los fondos de rescate hasta el billón de euros, desde los 440.000 millones de euros actuales.
En este sentido, se mostró partidario de que el grupo de los países emergentes, los llamados BRICS -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. participe de este esfuerzo mediante la compra de eurobonos, en el caso de que se pongan en marcha.
El ministro apuntó que estas cuestiones se debatirían en la reunión de ministros de Finanzas del G-20 en Washington. La crisis europea “será el tema principal de la cena”, dijo.
Estaba previsto que en esta reunión varios países planteasen la intervención de los BRICS a través del Fondo Monetario Internacional (FMI). El encargado de realizar la propuesta podría ser el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega.
Siete líderes mundiales exigieron este jueves que Europa tome acciones más decisivas para frenar su crisis de deuda y un estudio del Banco Central Europeo advirtió, el mismo día, que todo el proyecto monetario del euro estaba en peligro.
Mientras las autoridades se reunían en Washington para las reuniones del Grupo de los 20 y del Fondo Monetario Internacional, una carta abierta de los líderes de Australia, Canadá, Indonesia, Gran Bretaña, México, Sudáfrica y Corea del Sur a la presidencia del G-20, que recae en Francia, destacó que la amenaza de la crisis en la zona euro se estaba extendiendo por todo el mundo.
“Los gobiernos e instituciones de la zona euro deben actuar con rapidez para resolver la crisis del euro y todas las economías europeas deben enfrentar el exceso de deuda para evitar el contagio al resto de la economía global”, escribieron los siete líderes.
“La zona euro debe revisar todas las opciones posibles para asegurar la estabilidad a largo plazo de la segunda mayor divisa internacional del mundo”, agregaron.
Un estudio del BCE, quizás la advertencia más fuerte sobre el futuro del euro entregada por una autoridad monetaria, fue la despedida del economista jefe del BCE, Juergen Stark, quien renunció este mes tras oponerse a la política del banco de comprar bonos de países en dificultades.
“El enorme incremento de los desequilibrios fiscales en la zona euro en general y la nefasta situación en países miembros individuales arriesgan con socavar la estabilidad, crecimiento y empleo, así como la sostenibilidad de la propia zona euro”, dijo el estudio, publicado por el BCE pero no respaldado por la entidad.
El estudio, del que Stark es coautor, recomendó que los países de la zona euro enfrenten nuevas y severas reglas respecto a la deuda, sus déficits sean aprobados a nivel europeo y si ellos no se cumplen, conlleven multas automáticas.
Más urgente es la necesidad de apoyar a los bancos europeos y darle nuevos poderes al fondo de rescate de la zona euro, ya que muchos economistas creen que Grecia no será capaz de evitar indefinidamente la moratoria.
El nuevo organismo de supervigilancia de la Unión Europea, la Junta Europea de Riesgo Sistémico (ESRB por su sigla en inglés), advirtió que las repercusiones de la crisis de deuda, que se originó en Grecia en 2009, han llevado a riesgos considerablemente más altos de inestabilidad financiera en Europa.
“La alta interconexión en el sistema financiero de la UE ha llevado a un rápido riesgo de contagio cada vez más significativo. Esto amenaza la estabilidad financiera de la UE en general e impacta negativamente sobre la economía real en Europa y fuera de ella”, agregó.
El panel, encabezado por el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, exhortó a las autoridades a tomar “acciones rápidas y decisivas”. Existe una amplia percepción de que los líderes han actuado con lentitud en la lucha por contener la crisis.
El panel sostuvo que los supervisores “deberían coordinar los esfuerzos para fortalecer el capital bancario, incluyendo tener recursos para servicios de liquidez de respaldo, tomando en cuenta también la necesidad de valuaciones transparentes y consistentes de las exposiciones soberanas”.
Esas declaraciones reiteraron los comentarios del FMI, que en agosto pidió una recapitalización de los bancos europeos, llamado que fue ferozmente criticado por ejecutivos bancarios y gobiernos de la UE en ese momento.
Jueves negro
La Bolsa de Toronto, entre tanto, cayó en picado este jueves tras las negras perspectivas sobre la economía dadas a conocer por la Reserva Federal estadounidense (Fed). El índice S&P/TSX cayó 392,5 puntos, un 3,3 por ciento, hasta los 11.562,51.
No fue la única. Wall Street se hundió en terreno negativo en medio de los temores generalizados a una nueva recesión y el Dow Jones, su principal indicador, cerró con una caída del 3,51, mientras que Nasdaq cedió 3,23 por ciento.
Por su parte, las principales bolsas europeas perdieron este jueves en torno a un 5%, en otra jornada de pánico lastrada por los valores bancarios y un día después de los comentarios pesimistas de la Fed sobre la economía de EE UU. París cayó 5,25%; Frankfurt 4,96%; Londres 4,67%; Madrid 4,62% y Milán 4,52%. En París y Madrid los valores bancarios eran los que más sufrían. La acción de la Société Générale caía 8,12% y BNP Paribas 5,25%. En la plaza española, Santander perdía 5,76%, BBVA 5,96% y CaixaBank 4,13%.
En Moscú, las dos bolsas se hundían en torno al 8%, en la estela de los demás mercados financieros.
En tanto, los futuros del petróleo estadounidense descendían 5.90 dólares, o 6.9%, a 80.02 dólares el barril tras tocar previamente la marca de 79.94 dólares, su nivel más bajo desde que el 19 de agosto bajó a 79,17 dólares.
El Brent perdía 4.10 dólares a 106.26 dólares por barril, luego de haber caído a 105.30 dólares por barril, su nivel más bajo desde el 22 de agosto.
América Latina no fue la excepción al derrumbe y las principales bolsas cerraron con fuertes bajas. En Santiago, el cierre trajo una baja de 5,47%, mientras que la bolsa mexicana cerró con una pérdida de 4,82%. El índice referencial de la Bolsa de Valores de San Pablo, el Bovespa, perdió un 4,78% en el cierre preliminar. En Buenos Aires, el Merval cayó hasta los 5,7 puntos.
Una vez más, los valores bancarios figuran entre los más afectados debido a su exposición a la crisis de la deuda soberana en Europa, y a la rebaja de la nota a largo plazo de dos de los principales bancos estadounidenses, Bank of America y Wells Fargo, por la agencia de calificación financiera Moody’s.
Al término de una reunión de dos días en Washington, el comité de política monetaria de la Fed señaló el miércoles en un comunicado “una debilidad persistente” del mercado del empleo de los Estados Unidos, una tasa de desempleo “elevada” y “riesgos importantes” relacionados en particular con “tensiones sobre los mercados financieros mundiales”.
El nerviosismo del mercado hizo que los inversionistas se fueran a la relativa seguridad de la moneda de EE UU, y el ‘loonie’ cayó 2,8 centavos para cotizarse a 96,61 dólares estadounidenses, su mayor caída desde mayo de 2010.

