De Auschwitz a Montreal, para que nadie olvide
De Auschwitz a Montreal, para que nadie olvide

Imy (Irma) Nemenoff-Gellert cree que sobrevivió al Holocausto porque no tenía hijos y sabía hablar varios idiomas
El Popular. Montreal.- La superviviente del Holocausto Imy (Irma) Nemenoff-Gellert donó el pasado lunes al Centro Conmemorativo del Holocausto de Montreal la camisa que estaba obligada a llevar como prisionera en el campo de concentración de Auschwitz, hace más de seis décadas, justo el día en que cumplía 97 años.
“Es bueno para las personas que vienen a visitar el museo saber lo que sucedió durante el Holocausto. Sobre todo los jóvenes”, explicó Nemenoff-Gellert. Aunque la prenda de vestir se parece más a una camisa gruesa, la superviviente del Holocausto se refiere a ella como chaqueta. Es de color gris con rayas azules, botones oscuros, sin bolsillos y tiene un parche con la palabra ‘U-609’ escrita en la parte delantera. La letra ‘U’ significa que ella era húngara.
Nemenoff-Gellert y su esposo fueron enviados al campo de concentración nazi de Auschwitz en 1944. Allí su marido fue asesinado inmediatamente después de llegar, mientras que ella fue seleccionada para trabajar. Después de la Segunda Guerra Mundial y con el fin del nazismo, la prisionera se instaló en Canadá y, después de una breve estancia en Toronto, se trasladó a Montreal, donde vivió la mayor parte de la postguerra.
Julie Guinard, comisaria del Centro Conmemorativo del Holocausto de Montreal, explicó que la pieza de ropa que donó Nemenoff-Gellert es un artículo difícil de encontrar porque la mayoría de los supervivientes destruyeron su uniforme de prisionero cuando emigraron. Según Guinard, que la anciana se desprenda de la camisa es un gesto muy emotivo para la familia, ya que es el único elemento tangible que tenía de su encarcelamiento en el campo de concentración alemán, ubicado en Polonia y que funcionó durante la ocupación nazi.
La anciana guardó durante décadas la camisa de prisionera en un cajón de la cómoda junto con sus camisones. “Solo la conservaba para recordar los malos tiempos, no para quejarme”, señaló Nemenoff-Gellert: “Me aferré a ella. Si a veces estaba molesta por algo, solo tenía que mirar esa chaqueta para recordar que pasé por tiempos mucho peores”.
La familia eligió el museo del Holocausto de Montreal porque quería que la pieza estuviera en la ciudad donde la superviviente reconstruyó su vida. Michelle Nemenoff, hija de Nemenoff-Gellert, y fruto del segundo matrimonio, dijo que la camisa era una presencia en la casa que nunca le gustó tocar, pero que cuando llegó el momento de que su madre se mudara a una residencia tuvo que llevársela a su casa cerca de Filadelfia, en Estados Unidos.
Nemenoff-Gellert contó a sus familiares que ella sobrevivió al holocausto por dos razones. La primera porque hablaba varios idiomas y los nazis la utilizaban como traductora en el campo de concentración, y la segunda porque en esa época no tenía hijos. Según la superviviente, las madres jóvenes fueron rápidamente asesinadas al llegar al campamento.
