Domesticar, o domesticación: nada fácil
Domesticar, o domesticación: nada fácil
Que una especie animal cambie su comportamiento, nos acepte, entienda, confié en nosotros, nos considere como uno de los suyos y comprenda nuestro lenguaje corporal es lo más difícil.
Por otro lado, que éste también comprenda nuestras fortalezas y debilidades, se entere de la fragilidad de nuestra anatomía, comprenda que según nuestro estado de ánimo emitimos diferentes aromas -algunos no muy agradables para ellos- que no cazamos para alimentarnos y que sabemos compartir nuestro alimento, sin ver al de enfrente como un adversario a la hora de comer y que el turno para la merienda no está designado por un orden jerárquico en la manada, no son tareas fáciles para los animales.
Es por eso que la palabra domesticar, que puede aparecer como de muy fácil significado para muchos, requiere de un largo y arduo trabajo y la gran mayoría de las veces necesitará de una convivencia con varias generaciones para poder conseguirla.
Algunos creen que porque recibieron un cachorrito de cualquier especie y lo criaron ya ésta se puede considerar domesticada. Sería fácil, pero lamentablemente los genes que transmiten gran parte de sus costumbres, recuerdos y formas de actuar no se olvidan ni se borran de una plumada o porque mi ama o amiga humana la conozco y juego con ella desde cachorro ya la tarea está hecha.
Si bien en algunos seres rescatados desde pequeños ha resultado satisfactorio, pues sus madres sustitutas humanas logran educarlos y realizar una buena y sana convivencia, no podemos olvidar que tarde o temprano esa especie, sea cual sea, enfrentada a una situación desconocida o de estrés actuará y sin quererlo utilizando sus recursos naturales a costa de hacernos algún daño, que muy lejos estará de sus intenciones y puede que crea que es lo mejor que está haciendo en ese momento, o bien que el juego que al parecer nosotros iniciamos le pareció entretenido creyendo que abalanzándose sobre nosotros o sujetándonos con sus dientes era la manera de actuar.
Me vienen a la memoria casos como los ocurridos con esos magos que actúan en Las Vegas con dos tigres blancos y los tienen desde cachorros. Llevaban años y años actuando juntos y compartían además su diario vivir, se sabe además que sus amos se preocupaban mucho de ellos brindándoles todo el respeto y cariño posible. Nunca les faltó alimentación, y en un momento sin explicación humana posible uno de ellos se abalanzó sobre su criador causándole heridas gravísimas que casi le costó la muerte. Gran enigma y muchas conjeturas respecto del por qué actuó así este felino. El problema es que nunca se podrá descubrir el motivo, nuestro amigo no habla nuestro idioma y lo más probable si lo hiciera nos daríamos cuenta que para él era su forma habitual de actuar frente a esa situación sin ni siquiera pensar que causaría gran dolor a su amo y amigo.
Lo mismo sucedió hace un poco tiempo atrás con la adiestradora cuidadora de una orca, en el acuario de Miami. Ella llevaba años efectuando la misma rutina de trabajos y shows diarios con su amiga y sin saber por qué de la noche a la mañana un día cualquiera su orca amiga le propinó unas heridas mortales.
Se especuló mucho al respecto, se dijo que este animal había actuado algunas veces un poco violento con anterioridad etc., pero en definitiva jamás se sabrá a ciencia cierta la razón o motivo por el cual se desencadenó dicha tragedia y la solución no es matar al animal ni nada parecido. Más bien sería reeducarnos nosotros, entender que no cualquier especie pude ser domesticada tan fácilmente y que si queremos lograrlo deberemos trabajar duro conociendo muy bien a nuestro amigo, tratar de entender al cien por cien su lenguaje corporal, ojalá criar a sus descendientes, y acostumbrarlos a la convivencia con los humanos y darnos cuenta que no cualquiera ser puede tan fácilmente ser domesticado, aunque lo hayamos recibido de cachorro.
Los perros y gatos que viven con nosotros miles de años actúan en algunas ocasiones de manera extraña para nuestro entender, causan heridas o actúan agresivamente frente a algunas personas y es fácil dar una opinión diciendo es que esa raza es así o asá. Pero la verdad es que no es tan fácil: primero examinemos al dueño, veamos como actuó y qué desencadenó la conducta inapropiada de nuestra mascota teniendo siempre claro que pertenecemos a especies distintas y estamos recién conociéndonos. Faltará mucho por aprender de ellos y esa tarea también sé que les será difícil a nuestros amigos. Si nosotros mismos que hablamos el mismo idioma pocas veces logramos ponernos de acuerdo en algo, imagínense cuan difícil tarea es para nuestra mascota llegar a comprendernos, pero lo intentan día a día y nos observan a cada minuto para asimilarnos mejor. Debemos entonces nosotros hacer lo mismo, única manera de evitar sorpresas.
Recuerden amigos, queda poco para el inicio de nuestro concurso que traerá grandes sorpresas en cuanto a los premios, estén atentos aprovechen de sacarles fotos a su mascota amiga, para que nos las envíen.

