Más del 60 % de reclusas bajo medicamento psiquiátrico
Más del 60 % de reclusas bajo medicamento psiquiátrico

Hasta marzo, el número total de reclusos en las prisiones federales era 15.276, de las cuales 610 son mujeres. Del total, 454 reclusos recibían Seroquel.
TORONTO.- Una investigación conjunta entre The Canadian Press y CBC reveló que en agosto de 2013, de 591 presas en cinco instituciones correccionales federales, 370 estaban siendo prescritas al menos con un medicamento psicotrópico, lo cual representa que más de 60 % de las internas se encuentran bajo medicamentos que afectan su estado de ánimo y comportamiento.
Cuando se separan por regiones, la tasa de prescripción se eleva a casi el 75 por ciento en las cárceles, como la Institución Nueva de la Mujer en Nova Scotia, la Institución Joliette para las Mujeres en Quebec y el Instituto Fraser Valley para Mujeres en British Columbia.
Se trata de aumento significativo desde 2001, cuando la tasa de prescripción fue del 42 por ciento, según un estudio realizado por el Servicio Correccional de Canadá, que expresó su preocupación por lo que calificó de “prescripción excesiva y prescripción de psicotrópicos múltiples” en algunas prisiones.
Los datos de 2013 fueron recolectados por un investigador del Servicio Correccional de Canadá, CSC, Howard Sapers, quien observó el número del verano pasado, después de que el organismo nacional informó que no mantenía registros de los medicamentos prescritos a los internos.
Antiguos reclusos y sus abogados han denunciado reiteradamente la sobre medicación de los internos. Afirman que la quetiapina, un antipsicótico estrictamente recomendado para el tratamiento de la esquizofrenia y el trastorno bipolar se receta a las mujeres presas como una ayuda para el sueño.
En respuesta a las alegaciones, CSC se limitó a decir que la quetiapina, disponible en Canadá bajo la marca Seroquel, se prescribe para los internos únicamente para el tratamiento de la esquizofrenia y el trastorno bipolar, según las recomendaciones de Salud Canadá.
Pero una nota interna del CSC, que se obtuvo a través de Acceso a la Información, demuestra la preocupación en 2011 de que la quetiapina se recetaba para conocidos usos no aprobados.
“En un intento de controlar el uso de la quetiapina en CSC, el Comité Nacional de Farmacia y Terapéuticos ha recomendado la quetiapina sólo para las menciones oficiales de esquizofrenia y trastorno bipolar”, indica el documento.
Un grupo de defensa regional, que realiza visitas mensuales a las cárceles de mujeres, argumentó que no ha podido verificar la disminución en el uso de quetiapina, que sólo puede ser prescrito a los internos por un médico de prisión.
Una antigua reclusa de la Institución Joliette, entre julio de 2009 junio de 2011, dijo que se le recetó Seroquel después de quejarse de tener problemas para dormir.
Otro ex encarcelado del Instituto Grand Valley para Mujeres en Kitchener, Ontario, dijo que los prisioneros pensaban que Seroquel era una pastilla para dormir.
En California, Ohio y Nueva Jersey ya no se prescribe Seroquel para los presos después de informes de abuso generalizado de uso de la droga por los reclusos.
El fabricante de la droga, Astra Zeneca, fue ordenada por el gobierno de EE.UU. pagar $ 520 millones en abril de 2010 por las acusaciones de que la empresa comercializaba ilegalmente la droga para usos no aprobados por la Administración de Alimentos y Drogas.
Al respecto, Salud Canadá anunció medidas necesarias para proteger la salud y seguridad de los canadienses.
Algunos de los efectos secundarios de la droga podrían ser fatales, incluyendo diabetes, hiperglucemia, estreñimiento, obstrucción intestinal y complicaciones por coágulos de sangre.
A largo plazo, el medicamento puede ocasionar características de la enfermedad de Parkinson, desarrollar trastornos del movimiento, anormalidades del músculo y regulación de la temperatura corporal.
Hasta marzo, el número total de reclusos en las prisiones federales era 15.276, de las cuales 610 son mujeres. Del total, 454 reclusos recibían Seroquel, de acuerdo con los únicos datos proporcionados por CSC.
“La atención médica en los centros correcciones federales es altamente costosa. Entre $ 215.000.000 y $ 22.000.000 se gastarán este año en la prestación de asistencia sanitaria a los delincuentes condenados por tribunales federales dentro de las instituciones, y tal vez una cuarta parte será gastado en medicamentos recetados”.


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