Ecuador vota al sucesor de Correa y decide un cambio de ciclo
Ecuador vota al sucesor de Correa y decide un cambio de ciclo
El resultado incierto de las elecciones celebradas este domingo en Ecuadorencierra una certeza. Rafael Correa, el mandatario que ha gobernado el país en la última década con un estilo muy beligerante contra los críticos de la llamada “revolución ciudadana”, dejará el poder. Cerca de 13 millones de ecuatorianos votaron a su sucesor en un clima de cambio de etapa. Correa se despidió cargando contra la “mentalidad colonialista” de observadores extranjeros no acreditados.
Ecuador decidió quién será su próximo presidente y, al margen del ganador de estos comicios, lo hizo con algunas evidencias. El candidato favorito era el ex vicepresidente de Correa, Lenín Moreno, pero este no tenía, por primera vez desde 2006, la victoria asegurada. El desgaste del proyecto político bautizado como “socialismo del siglo XXI” auspiciaba, según la gran mayoría de las encuestas, una segunda vuelta que se celebraría el 2 de abril. Y aunque el aspirante del Movimiento Alianza PAÍS logre finalmente imponerse en la primera votación frente al contrincante con más posibilidades, el conservador Guillermo Lasso, no tendría el margen de actuación del que dispuso Correa.
Correa aprovechó el comienzo de la jornada para criticar a sus adversarios. Lo hizo de forma indirecta, en un discurso pronunciado durante el acto de inauguración del proceso electoral, celebrado en el Templo de la Patria de Quito. Rechazó injerencias e incluso habló de “oscuros intereses” de representantes extranjeros.
Las elecciones se celebran sin misiones de observación de la Unión Europea —aunque sí de Unasur y de la OEA, entre otras—, lo que le valió al Gobierno de Ecuador críticas de la oposición y sus invitados. “Un senador español que se encuentra en nuestro país, en una forma muy descortés ha dicho que es una torpeza no haber aceptado una misión de observación de la Unión Europea. Me pregunto cuántas veces la Unión Europea ha aceptado en sus elecciones la presencia de observadores latinoamericanos”, dijo el presidente saliente.
Posibles efectos sobre Assange
Dionisio García, senador popular por Zamora, pertenece a una formación muy próxima a Lasso y a su Movimiento CREO. Criticó a Correa, en declaraciones alDiario Expreso, por rechazar observadores de la UE. “Creo que no acertó al negarse. Ha sido una torpeza, genera desconfianza. Si las elecciones son limpias y transparentes, ¿por qué no quiere nuestra presencia?”, preguntó. El mandatario ecuatoriano le contestó: “Es una pena que algunos no logren superar todavía su mentalidad colonialista”. Correa lamentó también la presencia en el país de la exfuncionaria del Tribunal Electoral de Venezuela Ana Mercedes Díaz, que en 2004 denunció fraude electoral en ese país y quien en sus palabras se autodesignó observadora independiente. “Esto debe ser rechazado”, zanjó.
Este cruce de críticas refleja la elevada polarización que ha dominado la política ecuatoriana en los últimos años y que a partir de ahora va camino de diluirse. Los candidatos de la oposición hicieron campaña convencidos de que habrá una segunda votación. El respaldo que las encuestas más recientes otorgaban a Moreno se situaba entre el 30% y el 35% de los votos, insuficientes para ganar en primera vuelta —necesitaría alcanzar el 40% y superar al segundo candidato en más del 10%—.
Además de Lasso, la oposición ecuatoriana votó también a Cynthia Viteri, candidata del Partido Social Cristiano, y tercera en la carrera electoral, según los sondeos. El cuarto aspirante con más apoyos era el militar retirado Francisco Moncayo, representante de la opción socialdemócrata.
El resultado de las elecciones en Ecuador podría tener un efecto inmediato sobre uno de los protegidos de Correa, el fundador de Wikileaks, Julian Assange, quien lleva refugiado desde 2012 en la Embajada del país andino en Reino Unido.
Lasso aseguró, en declaraciones a EL PAÍS, que, si logra ganar las elecciones en segunda vuelta, una de sus primeras medidas consistirá en pedir que Assange abandone la legación diplomática en Londres en un plazo máximo de 30 días.





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