El centro y la izquierda rompen en Chile por primera vez en tres décadas
El centro y la izquierda rompen en Chile por primera vez en tres décadas
Las placas fundacionales del oficialismo chileno han sufrido un movimiento estructural. La Democracia Cristiana (DC) ha decidido llegar con su propia candidata a la primera vuelta de noviembre, con lo que el centroizquierda, por primera vez en 30 años, llegará dividido a unas presidenciales. El bloque Nueva Mayoría, que agrupa desde los democristianos a los comunistas, entra con esta decisión en su fase terminal.
Los democristianos y socialistas se encontraban en aceras distintas en el Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende: la DC en la oposición, contribuyendo al Golpe de Estado, y el PS en el oficialismo. En los últimos años de la dictadura, sin embargo, pese a sus diferencias sellaron una alianza que permitió el nacimiento de la Concertación y los primeros cuatro gobiernos de la transición. La Democracia Cristiana y los socialistas conformaron en aquellos años el eje histórico que permitió la estabilidad de esa coalición, que de acuerdo a algunos sectores es la de mayor éxito que ha tenido Chile hasta la fecha.
Pérdida de influencia
Con el paso de los años, sin embargo, la opinión pública ha dejado de identificarse significativamente con la DC, que a comienzos de los años 90 era el principal partido del país. Desde 1990 hasta hoy, fue decreciendo sostenidamente. Si en las municipales de 1992 cosechó casi 1,9 millones de votos, en las de 2016 obtuvo 580.000.
De acuerdo a algunos sectores democristianos, la situación se volvió especialmente difícil desde 2013. Michelle Bachelet regresaba a Chile a emprender su segunda candidatura a La Moneda y el centroizquierda, consciente del desprestigio del bloque y de las nuevas demandas ciudadanas, decidió matar la marca Concertación y fundar la Nueva Mayoría. Como la coalición venía perdiendo votos tanto por el centro como por la izquierda, sumaron al Partido Comunista, que no había sido parte del oficialismo desde el Gobierno de Allende. Pero en esta segunda Administración de Bachelet, que arrancó en marzo de 2014, la convivencia entre los democristianos y comunistas ha sido compleja. Tanto el bloque como el Ejecutivo, por otra parte, han conducido por momentos la agenda de reformas con una velocidad y profundidad mayor a la defendida por un partido moderado como la DC.
Con la decisión del pasado sábado, en definitiva, el partido busca que el centro político vuelva a sentirse identificado con la DC, aunque el riesgo sea importante. Con el 2% de apoyo, si Goic llega finalmente a primera vuelta podría salir cuarta después del candidato de derecha Sebastián Piñera, Guillier y la presidenciable del bloque de izquierda Frente Amplio, Beatriz Sánchez. Pero los militantes parecen estar dispuestos a llegar hasta el final, sobre todo luego de que el expresidente Ricardo Lagos anunciara el 10 de abril que se retiraba de la competencia, dejando huérfano a parte del electorado de centro. “Prefiero perder una elección, prefiero tener un partido pequeño, pero sano, ético y moralmente un ejemplo para el país, a tener un partido grande corrupto y lleno de ambiciones personales”, indicó hace unos días Renán Fuentealba, uno de los fundadores del partido, a sus 100 años.
Con la candidata democristiana en la primera vuelta compitiendo con el senador Guillier, comienza ahora un periodo de negociaciones para comprometer apoyos cruzados con miras a una segunda vuelta. Pero hasta ahora, el favorito para llegar a La Moneda en marzo de 2018 sigue siendo el expresidente Piñera. De triunfar en noviembre, parece improbable que la Nueva Mayoría logre reconstituirse desde la oposición.


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