Colombianos de fiesta en medio de la pandemia
Colombianos de fiesta en medio de la pandemia

Restricicnes violadas en Colombia. La pandemia no asusta.
Se volvieron recurrentes los arrestos por fiestas, orgías y fiestas en prostíbulos
BOGOTA, 17 MAYO – El miedo al contagio, a las sanciones y la amenaza de cárcel no ha atemorizado a decenas de personas en varias ciudades de Colombia, quienes han sido sorprendidas en discotecas, moteles y hasta en orgías, cuando aún está vigente la cuarentena para hacerle frente al Covid-19.
El caso más reciente se registró la noche de este sábado en Cali, la principal ciudad del suroeste colombiano, donde 50 personas fueron encontradas en 21 diferentes fiestas privadas, las autoridades sellaron cuatro locales de expendio de licor, además de un motel donde se hallaban 38 personas entregados al placer.
Se trata de “38 personas que habían alquilado habitaciones por ratos para el servicio de motel”, explicó Jimmy Dranguet, subsecretario de Inspección, Vigilancia y Control de Cali.
Añadió que las parejas “fueron sorprendidas y sacadas de ese espacio y el sitio fue cerrado” y recordó que la policía es la encargada de imponer sanciones a quienes incumplan la cuarentena.
En la madrugada del sábado la policía de Medellín (noroeste) arrestó a 14 personas, entre los 21 y los 31 años, al interior de una discoteca ubicada en un barrio popular. El general Eliécer Camacho, comandante de la policía en esa ciudad, dijo que los detenidos se exponen a prisión por el delito de violación a normas sanitarias y además deberán pagar una sanción económica de unos 250 dólares aproximadamente.
Pero estos no han sido los únicos casos de fiestas y encuentros amorosos de grupos detectados por las autoridades.
Hace dos semanas una persona falleció al interior de un barco que transportaba suministros a la isla de San Andrés, en el Caribe colombiano. El cadáver permitió descubrir que al menos ocho de los tripulantes de la nave estaban contagiados.
Luego se supo que el barco que transporta vívires a la isla, fue utilizado para una fiesta sexual de marineros, prostitutas y comerciantes de San Andrés que multiplicó el contagio, puesto que ahora son 15 las personas en la isla las que resultaron positivas producto de esa fiesta.
Lo de las fiestas no es de las últimas semanas. El 11 de abril las autoridades detuvieron a 42 personas en Villavicencio, 7 kilómetros al sur de Bogotá, tras hallarlos en un orgía interior de una finca a las afueras de esa ciudad, desde entonces cada semana se conoce de nuevos casos de desobediencia.
Desde el 25 de marzo el gobierno confinó al país para detener los contagios. Al principio las gentes se guardaron en sus casas, pero en la medida que se permitió la salida de trabajadores de sectores como la construcción, la manufactura, junto a proveedores de alimentos y otros, el encierro se debilitó y es recurrente ver cada vez más congestionadas las calles.
“Tenemos que seguir insistiendo en la educación y en la evidencia empírica, en mostrarle a las personas lo que realmente esta pasando”, sugirió a radios locales Diego Castrillón, sicólogo clínico, frente al nivel desobediencia frente al encierro y los casos recurrentes de fiestas.
El experto aseguró que como el país no ha atravesado como otras naciones por el momento crítico de la enfermedad se han relajado los “criterios de protección”, que sumados a cierta “rebeldía” y el afán de muchos por retomar la normalidad ha conducido a este tipo de situaciones. “Las personas deben entender que la autorregulación es la única manera de que podamos salir de esta todos juntos vivos, no es solo trabajo del gobierno”, añadió Castrillón.

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