Pobres y sin estudios las víctimas de México
Pobres y sin estudios las víctimas de México

Coronavirus en México (foto: ANSA)
Estudio muestra que mayoría de enfermos son de sector vulnerable
CIUDAD DE MÉXICO, 20 JUL – Hombre pobre, de edad madura, con escasa escolaridad y, en uno de cada cuatro casos, sin problemas de salud preexistentes, es el perfil del enfermo típico de coronavirus en México.
La creencia de que “el coronavirus no discrimina” fue puesto en duda por expertos que obtuvieron el “retrato hablado” de las principales víctimas de la “pandemia del siglo”. El estudio “Mortalidad por Covid-19 en México. Notas preliminares para un perfil sociodemográfico” fue elaborado por el especialista Héctor Hernández, del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Estadísticas del ministerio de Salud hasta el 15 de julio arrojan que el 27,5 de los fallecidos en México en promedio (uno de cada 4) no tenían enfermedades preexistentes como diabetes, obesidad o hipertensión y su edad promedio era de 59 años.
Esta cifra se asemeja a la reportada por La India, pero supera en 10% a la de Nueva York. Sin embargo, hay zonas del país donde la proporción es aún mayor, como en el estado de México, vecino a la capital (39%), el norteño estado de Coahuila (34%) y la Ciudad de México (30%).
De acuerdo con el relevamiento de la UNAM, el paciente habitual de Covid-19 tiene de 49 a 69 años, es de sexo masculino, tiene de 40 a 69 años (la esperanza de vida en el país es de 75 años) y 7 de cada 10 realizó apenas estudios de preescolar o primaria o incluso nunca fue a la escuela.
La mayoría de los infectados, según este informe, es de bajos ingresos económicos, habita una vivienda precaria y carece de acceso a servicio de salud.
Inclusive, muchos de los pacientes carecen de empleo o andaba en busca de un puesto de trabajo, es estudiante o ama de casa.
Uno de cada dos (46%) es jubilado, desempleado o se desempeñaba en la “economía negra” y carecía de beneficios de la seguridad social. Según los hallazgos de Hernández, los mayores porcentajes de muertes se dieron entre choferes, ayudantes, peones y similares, vendedores ambulantes, artesanos, trabajadores de fábrica y técnicos de reparación y mantenimiento.
“La nueva cepa del coronavirus afecta más a la población vulnerable, de escasos recursos y con menos oportunidades de salir adelante”, subraya el investigador, quien basa su estudio en estadísticas del ministerio de Salud y los certificados de defunción expedidos hasta el pasado 27 de mayo.
Según los especialistas, el coronavirus “llegó por avión a las zonas adineradas” del país y luego se extendió rápidamente a los barrios populares, donde los espacios habitables son más reducidos, los servicios básicos precarios y la falta de educación favorece las ideas de que “el virus no existe”. La proporción de fallecimientos es de 2,1 hombres por cada mujer, lo que también derrumba el mito de que es un mal que “no distingue”.
Entre las mujeres fallecidas, el 65% ocurre entre los 40 y 69 años, el 27% en los 70 y más, y sólo el 9% antes de los 40.
Sobre el lugar donde ocurren las muertes, el reporte expone que el 55,7% se concentra en la Ciudad de México y su vecino el Estado de México, al que pertenece la mayoría de los municipios de la zona metropolitana, mientras el 89% en 11 de los 32 estados del país.
Al 27 de mayo, la tasa de mortalidad de Covid-19 es de 7,07 por cada 100.000 habitantes, pero la cifra varía de acuerdo a criterios geográficos.
Así por ejemplo, en las barriadas pobres de la periferia de la capital, el índice es del triple (20,4), lo mismo que en el estado de Tabasco (sureste, 19,4), mientras que en estados como el norteño de Chihuahua es del doble (14,6).
“Las mayores tasas de mortalidad por covid-19 registradas hasta el momento, se concentran principalmente en el centro del país y en los estados fronterizos, tanto del norte como del sur”, expone el documento.
La investigación es considerada todavía de alcance parcial y no concluida por lo que podría modificarse en las siguientes fases de la pandemia.
No obstante, “apuntan ya una tendencia, en términos del perfil demográfico y social de los mexicanos que sufren y habrán de sufrir la consecuencia extrema de este padecimiento”, subrayó el estudio.

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