CRÓNICAS: “ICE Estuvo Aquí”
CRÓNICAS: “ICE Estuvo Aquí”
Por: Lucía P. de García
Toronto.- Esta frase impresa en el cartel del Pesebre de la Iglesia de la parroquia Santa Susana, Massachusetts, reemplaza a las figuras de María, José y el Niño Jesús, dando a entender que se los llevó Immigration and Customs Enforcement (ICE), Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos. Dicha entidad federal fue creada en 2003 como parte de las políticas de seguridad estadounidense, luego de los atentados del 11 de septiembre 2001.
Para no disminuir el entusiasmo navideño de los feligreses, bajo el mismo cartel se ha colocado un segundo letrero que dice: “La Sagrada Familia está a salvo en el Santuario de nuestra iglesia. Si ve a ICE, por favor llame a LUCE”, Immigrant Justice Network, Red de Justicia Migratoria de Massachusetts.
LUCE está integrada por pequeñas organizaciones locales, que ayudan a los inmigrantes a prevenir o evadir las acciones de ICE. Cuando sus agentes aparecen, usualmente enmascarados, corren la voz por celular o teléfono convencional, convocan a sitios de escondite, utilizan pequeños silbatos, intervienen directamente cuando ven que los inmigrantes son sorprendidos en una escuela, un hospital, una iglesia, lugares de trabajo y más. Lo principal, educan a los inmigrantes sobre sus derechos: guardar silencio, no mostrar tarjetas de identificación, no firmar ciertos documentos, llamar enseguida a LUCE. Vale indicar que entidades similares están aplicando iguales estrategias en las grandes ciudades estadounidenses.
El ingenioso simbolismo del Pesebre vacío es idea del sacerdote Stephen Josoma, quien se propuso destacar lo que significa perseguir, apresar, deportar a gente buena y correcta como es la mayoría de inmigrantes, quienes aportan con sus labores e impuestos al bienestar social de los estadounidenses. La persecución cruel se da sin siquiera pensar en las nefastas consecuencias que desencadena en todos los ámbitos del quehacer de la propia nación.
No es nuevo que la iglesia Santa Susana construya el Belén con algún mensaje que obligue a la reflexión. En 2018 presentó al Niño Jesús dentro de una jaula, y a los tres reyes magos visitándole detrás de un muro.
Quien gobernó en aquellos años es el actual presidente, Donald Trump. Entonces construía un muro, ahora tiene a ICE como arma contra los inmigrantes. En redadas abusivas, violentas y contrarias a los derechos humanos, ICE persigue y humilla a comunidades enteras, separa a familias sin respetar ni a los niños, confina a los detenidos en centros cuestionados por sus deplorables condiciones. Tampoco los estudiantes extranjeros se libran, muchos son víctimas de detención y deportación.
Lastimosamente, hay muchos “ICE” en el planeta. Aunque con otros nombres, tienen la misma actitud racista, prepotente e inhumana contra los inmigrantes. No comprenden que la gente deja suelo, casa, familia, no por gusto sino porque en su patria no logra solventar necesidades, superar algún evento, alcanzar sus sueños. Cualquiera fuese el motivo, emigra con dolor profundo, consciente de que en tierras desconocidas deberá jugarse la vida y llenar sus horas con incertidumbre y nostalgia. La mayoría ayuda a sus familias con remesas producto de su trabajo. El dinero alivia las necesidades de sus seres queridos, y al ser inyectado en las actividades diarias beneficia a la sociedad y también a la economía de su país de origen.
El Papa León XIV señala: “Nadie ha dicho que Estados Unidos debe tener fronteras abiertas. Creo que cada país tiene derecho a decir quién entra, cómo y cuándo”. Como estadounidense, cita “Tenemos que buscar maneras de tratar a las personas, con humanidad, con la dignidad que tienen. Si alguien está en Estados Unidos ilegalmente, hay maneras de tratarlo. Hay tribunales. Hay un sistema de Justicia”.
Afortunados quienes hemos emigrado a Canadá y a otros países generosos, que nos acogen como lo hizo Egipto con María, José y el Niño Jesús, quienes huían de la orden de Herodes de matar a todos los niños varones menores de dos años nacidos en Belén. Así pensaba librarse de un posible rival al trono; lo dedujo cuando los Tres Reyes Magos le preguntaron ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?
Que aquella generosidad se multiplique en el mundo y alivie la emigración dolorosa.
Que aquella generosidad permita el brillo diáfano de la paz, el amor, la esperanza.
Que usted, amable lector, su familia y todos nos juntemos para con generosidad y buena voluntad celebrar el alborozo de una ¡Feliz Navidad 2025!

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