El FMI advierte de la amenaza de recesión mundial si la guerra se prolonga y el petróleo se encarece más
El FMI advierte de la amenaza de recesión mundial si la guerra se prolonga y el petróleo se encarece más

La directora del FMI, Kristalina Georgieva, en las oficinas centrales de la institución en Washington, Estados Unidos. Foto SHAWN THEW (EFE)
- El Fondo recorta dos décimas el crecimiento global para este año, hasta el 3,1%. En el escenario más grave, la inflación se dispararía al 6% lo cual Trump parce estar ignorando.
La economía mundial está en un atolladero empujada por la guerra de Irán.
Lo que a principios de año parecía un paisaje nítido y brillante se ha convertido en un abismo tres meses después, gracias al inquilino de la Casa Blanca. Cuando las turbulencias por los aranceles quedaban atrás, las bombas sobre Teherán amenazan con desencadenar una crisis energética sin precedentes. Pese al frágil alto el fuego alcanzado hace una semana entre Estados Unidos e Irán, los riesgos sobre la economía global son crecientes. El daño ya está hecho. Lo que se decide ahora es la profundidad de las heridas sobre la economía del planeta.
El Fondo advierte del riesgo de recesión económica mundial en el escenario más grave de su pronóstico, si la guerra se prolonga más allá del verano y el precio del petróleo sube aún más y se estabiliza en torno a los 110 dólares el barril (ahora cotiza en torno a 100 dólares). En ese caso, la inflación se dispararía al 6% y la economía afrontaría una perturbación de consecuencias traumáticas.
“La duración y la magnitud del conflicto, así como el tiempo que tardarán en normalizarse la producción y el tránsito de energía una vez finalizadas las hostilidades, determinarán la magnitud final del impacto sobre la economía mundial”, explica Pierre-Oliver Gourinchas, economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI). La institución, junto al Banco Mundial, celebra esta semana en Washington su asamblea de primavera, en la que reúne a múltiples líderes mundiales para analizar los desafíos económicos. “El impacto económico mundial dependerá, de manera crucial, de la duración, la intensidad y el alcance del conflicto; factores que son, por naturaleza, impredecibles”, abunda el documento.
Hay un tono invisible de reproche mundial y decepción con Estados Unidos e Israel que rezuma de las Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, en sus siglas en inglés), difundidas este martes por el Fondo. Los economistas de la institución se las prometían felices hasta el 28 de febrero, cuando Washington y Tel Aviv atacaron Teherán sin un objetivo claro. Antes de esa fecha se disponían a mejorar sus cálculos económicos para este año, pero la guerra iniciada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu amenaza con hacer descarrilar la economía global.
La respuesta del ejército iraní bloqueando el estrecho de Ormuz, una vía crítica por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, ha encendido los mercados energéticos. Los ataques mutuos sobre instalaciones energéticas avivan el fuego y repercuten sobre el suministro de crudo, gas natural y productos químicos esenciales para las farmacéuticas y la industria agroalimentaria mundial.
Antes de eso, los vaivenes arancelarios habían quedado atrás, la inteligencia artificial (IA) prometía mejoras que empujarían la actividad, los bancos centrales estaban bajando los tipos y abaratando las condiciones de financiación y el dólar estadounidense estaba barato. “El conflicto en Oriente Medio representa una importante contrafuerza para estos factores favorables debido a su impacto en los mercados de materias primas, las expectativas de inflación y las condiciones financieras“, apunta el organismo con sede en Washington, que se encuentra en una tesitura complicada. Hacer pronósticos en medio de la tormenta.
Para hacer su análisis, los economistas del Fondo han esbozado tres escenarios: uno de referencia, en el que la guerra tendrá una duración, intensidad y alcance limitados, de modo que las perturbaciones se disiparán a mediados de 2026. En este caso, el crecimiento global será del 3,1% en 2026 y del 3,2% en 2027, dos décimas menos de lo previsto en los cálculos previos para este año del pasado enero. La perturbación en Oriente Próximo también afectará a los precios. “Se espera que la inflación general global aumente al 4,4% en 2026 y disminuya al 3,7% en 2027, lo que supone revisiones al alza para ambos años”, reza el documento de perspectivas.

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