NINA ROZA. Canada-Italia-Bulgaria-Bélgica, 2026. Un film escrito y dirigido por Geneviève Dulude-De Celles. 107 minutos
NINA ROZA. Canada-Italia-Bulgaria-Bélgica, 2026. Un film escrito y dirigido por Geneviève Dulude-De Celles. 107 minutos

Una escena de NINA ROZA
Por Jorge Gutman
NINA ROZA. Canada-Italia-Bulgaria-Bélgica, 2026. Un film escrito y dirigido por Geneviève Dulude-De Celles. 107 minutos
Con el muy buen precedente de su ópera prima A Colony (2019), la directora Geneviève Dulude-De Celles ratifica su talento en Nina Roza, su último opus que logró el premio al mejor guión en el festival de Berlín de este año, además de haber obtenido hace pocas semanas el premio del público en el reciente festival internacional de Sofia en Bulgaria.
La historia concebida por la cineasta presenta a Mihail (Galin Stoev), un comisario de arte contemporáneo búlgaro de aproximadamente 50 años de edad que habita en Montreal desde hace 28 años, cuando tras haber enviudado decidió dejar Bulgaria para inmigrar con su pequeña hija a Canadá. Curiosamente a través del tiempo transcurrido pareciera que ha dejado de lado su tierra natal y en tal sentido adopta una actitud diferente con su adulta hija Roza (Michelle Tzontchev); a diferencia de su padre ella no olvida donde nació y quiere enseñarle a su hijito el idioma búlgaro, hecho que Mihail desdeña porque para él no tiene mayor utilidad el dominio de dicha lengua.
La acción cobra vuelo cuando Mihail que trabaja para un acaudalado coleccionista de arte (Christophe Bégin), le encarga la tarea de investigar la veracidad de una serie de maravillosas pinturas de arte abstracto que han sido realizadas por Nina (interpretado por las hermanitas Ekaterina y Sofia Stanina), una niña búlgara de 8 años dotada de un talento especial; por lo tanto, Mihail después de una larga ausencia se ve forzado a retornar a Bulgaria a fin de verificar si realmente ella es la autora de esas obras maestras.
A su arribo a la aldea donde habita Nina y su familia sale al encuentro de la niña y comprueba que sus obras son de su autoría: asimismo constata que ella es firmemente reacia a que su trabajo adquiera publicidad; asimismo deshecha la proposición de una galerista italiana (Chiara Caselli) en viajar con su madre a Italia a fin de vivir allí y proseguir una carrera artística en Florencia, sin tener que preocuparse de los gastos del traslado y de la nueva vivienda. Es ahí como la voluntad de Nina de seguir afincada en donde reside y seguir manteniendo su identidad artística le permite reflexionar a Mihail acerca de su propia hija de querer mantener un estrecho lazo similar con el lugar en que nació.
Paralelamente durante su estadía Mihail se reencuentra con su hermana (Svetlana Yancheva), que demuestra cierta hostilidad hacia él por haberse distanciado durante largo tiempo sin saber nada sobre su vida. Asimismo comparte con los aldeanos el goce de la bebida y cantando animosamente con ellos experimenta el raro placer que no imaginó que habría de reencontrarlo en Bulgaria.
De manera sencilla pero resueltamente elocuente Dulude-De Celles, ilustra la lenta transformación del personaje protagónico percibiendo la sensación tardía de que su vida canadiense no ha eliminado los lazos del búlgaro terruño que había querido romper. Paralelamente el film también alude a la comercialización del arte y hasta dónde eso puede o no afectar el genuino proceso creativo de Nina.
Con un homogéneo elenco en donde se destaca la magnífica interpretación de Stoev transmitiendo los variados sentimientos de su personaje, la directora obtiene una sólida comedia dramática; eso es debido en la medida que los aspectos vinculados con la inmigración, la expatriación, el desarraigo y la identidad artística son tópicos que han sido muy bien considerados, permitiendo que el espectador reflexione sobre los mismos una vez concluida su visión.
I SWEAR. Gran Bretaña, 2025. Un film escrito y dirigido por Kirk Jones. 121 minutos

Robert Aramayo en I SWEAR
Un film trascendente es I Swear del director británico Kirk Jones en el que enfoca a John Davidson, un activista escocés que a través de su experiencia personal aboga por defender a quienes padecen del Síndrome de Tourette. Si bien a los 16 años Davidson protagonizó el documental John’s Not Mad en el que relata su vivencia acarreando ese desafortunado síndrome, el presente relato de ficción guionizado por Jones es más que bienvenido en la medida que sin sentimentalismo alguno y con máxima sobriedad describe la relación de Davidson con el mundo que le rodea.
La historia comienza a principios de la década del 80 en el pequeño pueblo escocés de Galashiels en el que John (Scott Ellis Watson) ve transcurrir su existencia de manera normal hasta que su vida se ve seriamente alterada cuando a los 14 años es afectado por el Síndrome de Tourette; esta anomalía del sistema nervioso produce en este adolescente continuados tics, gruñidos, repetición de palabras incluyendo algunas de contenido obsceno y en general un comportamiento incontrolable que aunque involuntario es socialmente inaceptable. En consecuencia de lo que antecede, el muchacho que a veces no puede evitar escupir durante la comida, sufre la incomprensión de sus padres David (Steven Creen) y Heather Davidson (Shirley Henderson) que lo apartan de la mesa para que coma separadamente en otro lugar; a su vez esa alteración de conducta antisocial influye para ser severamente reprendido por los profesores de su escuela.
El relato se traslada 13 años después cuando John (Robert Aramayo) logra encontrar solaz y profundo afecto en Dottie (Maxine Peake), una ex enfermera que no obstante su grave estado de salud llega a comprenderlo y pródigamente lo ayuda a lograr una autoestima que le permita confiar en sí mismo y pueda convivir mejor con las condiciones de su afección; a eso se agrega su afectivo vínculo con Tommy (Peter Mullan), el encargado de mantenimiento de un centro comunitario en el que consigue un empleo como cuidador.
Teniendo en cuenta que Aramayo acarrea el mayor peso del relato, resulta nada menos que admirable la composición que logra de su protagonista; sin duda alguna para una persona que no sufre del desafortunado síndrome, es encomiable cómo el actor logró vencer el desafío de poder reproducir con máxima autenticidad los gestos, muecas, encogimiento de hombros, la vocalización, expresiones y restantes modalidades de John. La excepcional actuación de Aramayo no desestima las remarcables caracterizaciones que Henderson, Peake y Mullen realizan de sus respectivos personajes.
En el marco de una narración bien articulada y cuidando de no caricaturizar a su protagonista el realizador permite que con I Swear la audiencia adquiera concientización de este síndrome. Ilustrando la perseverancia y constancia de Davidson, con la ayuda de generosas personas como Dottie y Tommy, la película refleja su conversión en notable educador hacia quienes padecen de esta afección para que no se sientan aislados o marginados de la sociedad.
En suma, he aquí un drama sensible, conmovedor y aleccionador que consigue la plena empatía de la audiencia.
THE DELIVERY LINE. Canadá, 2026. Un documental de Nance Ackerman. 85 minutos. Presentado en el Festival Hot Docs

Una escena de THE DELIVERY LINE
Una de las actividades más humanitarias es la emprendida por las parteras cuya profesión no siempre es reconocida como es debido; ese es el tema que brinda Nance Ackerman en The Delivery Line, un afectivo documental.
La documentalista quien dio a luz a sus dos hijos en su hogar con una partera, habiendo entrado en trabajo de parto prematuro en las barricadas de Oka, tuvo la oportunidad de presenciar el proceso del nacimiento ayudando a recibir bebés tanto en hogares como en hospitales; eso la motivó a dedicar su pasión por el parto y el respeto que le merecen las parteras inspirándola a realizar este film; para tal propósito contó con la colaboración del productor Sergeo Kirby quien a su vez ha producido varios filmes imbuidos de compromiso social.
A través de una filmación realizada a lo largo de 8 años, Ackerman ofrece varias historias resaltando la labor de cinco mujeres parteras ubicadas en diferentes países. Es así que se sigue los pasos de Ximena Rojas García en México, María Reyes Castro en Colombia, Gulbadan en Afganistán, Hamsatu Jannar en Nigeria y Jay MacGilliway en Toronto, quienes respaldadas por su conocimiento y sus innatos dones ejercen su profesión protegiendo la vida de las madres como así también el comienzo luminoso de existencia de los bebes de la manera más segura y confortable.
En esta encomiable ilustración se observan los obstáculos que estas valientes mujeres deben enfrentar y superar en el contexto que les rodea disponiendo de escasos recursos y sin mucha ayuda. Así se contempla la arriesgada labor de Ximena en la frontera entre Estados Unidos y México, Gulbadan superando los escollos de los talibanes en montañosas regiones de Afganistán, la peligrosidad afrontada por María en los humildes vecindarios de Colombia no exentos de violencia, como asimismo la tarea desplegada por Hamsatu dando a luz a bebés en el norte de Nigeria que a tales efectos este país africano es considerado como el lugar más peligroso del mundo.
En esencia, mediante conmovedores momentos que ofrece el documental con el nacimiento de una criatura, aquí se destaca la resiliencia y fortaleza de estas emprendedoras mujeres arriesgando sus vidas en durísimas circunstancias para cumplir con el noble propósito que las anima.

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