Navieras y armadores desconfían del plan de Trump para guiar buques por Ormuz
Navieras y armadores desconfían del plan de Trump para guiar buques por Ormuz

Barcos en Musandam, en la zona del estrecho de Ormuz próxima a Omán este lunes. (REUTERS)
- Hapag-Lloyd reconoce que su evaluación de riesgos no ha variado y que sus buques no navegan por la zona. La principal patronal de armadores ve peligro de que los ataques se reanuden
Navieras y armadores, las compañías que gestionan el tráfico marítimo y las propietarias de los buques, llevan más de dos meses perplejas ante la gravedad de un escenario que hasta marzo era una temida hipótesis pero que se ha convertido en una peligrosa realidad, el cierre del estrecho de Ormuz.
Paralizaron su actividad en la zona a las pocas horas de que EE UU e Israel iniciaran su bombardeo sobre Irán, incluso antes de que la Guardia revolucionaria iraní comenzara sus ataques contra los barcos que se atrevían a navegar por este paso marítimo, dando paso a su cerrojazo efectivo.
Desde entonces, hay cerca de 1.000 buques atrapados en el golfo Pérsico, con una tripulación que ronda los 20.000 marineros, que sufren la escasez de víveres y el temor por hallarse en una zona de conflicto. Navieras y armadores están ansiosos por recuperar la normalidad y reanudar su negocio, pero la propuesta lanzada este lunes por Donald Trump de guiar a los busques atrapados en la zona para sacarlos de allí “de forma segura” no cuenta con las garantías de seguridad que necesita el sector, que reconoce que su tránsito por Ormuz continúa paralizado hasta nuevo aviso.
La propuesta anunciada por EE UU este lunes, bautizada por Trump de forma grandilocuente como “Proyecto Libertad” y con la que movilizará a destructores, aviones y 15.000 soldados para guiar a barcos atrapados en Ormuz, no apuntaba, ya desde el primer momento, a ser la fórmula para devolver la navegación segura.
Más allá de la falta de detalles, Irán ya avanzó en que la incursión de EE UU en el estrecho sería considerada como un acto de guerra y una violación del alto el fuego. Y el informe que ha publicado este mismo lunes, el Joint Maritime Information Centre (JMIC), el organismo en el que participan las autoridades marítimas británicas (UKMTO) y de la UE, insiste en que el nivel de riesgo para la seguridad marítima en el estrecho de Ormuz sigue siendo “crítico debido a las operaciones militares que se están llevando a cabo en la región”. Un claro llamamiento a continuar extremando la prudencia. Esta misma mañana, una agencia iraní asegura que un buque de EE UU ha sido alcanzado por dos misiles, mientras Washington lo niega.
Fuentes de la naviera alemana Hapag-Lloyd —la quinta mayor del mundo con más de 250 buques en propiedad, algunos de ellos atrapados en Ormuz—, señalan este lunes que “en este momento, nuestra evaluación de riesgos no ha variado y el estrecho de Ormuz sigue cerrado al tránsito de buques de Hapag-Lloyd hasta nuevo aviso”. Aseguran estar analizando la información disponible y mantener “un estrecho contacto con las autoridades competentes y nuestros socios de seguridad”. Es decir, con las firmas de inteligencia que desde el estallido de la guerra en Irán suministran al sector marítimo una valiosa información sobre los acontecimientos en la zona.
Jakob Larsen, director de Seguridad y Protección del Consejo Marítimo Internacional y Báltico (BIMCO por sus siglas en inglés), la asociación privada de armadores más grande del mundo, explica este lunes en un comunicado que “la situación general de seguridad para el sector del transporte marítimo no ha cambiado por el momento, y nuestro consejo es que todos los armadores sigan realizando evaluaciones de riesgos exhaustivas”.
A propósito del “Proyecto Libertad” anunciado por Trump, Larsen añade que “no está claro si es sostenible a largo plazo o si se tratará de una operación limitada para sacar a algunos de los buques atrapados”. Y recuerda lo evidente: que “ante las amenazas iraníes contra cualquier buque que intente transitar por el estrecho de Ormuz sin coordinación con el ejército iraní, existe el riesgo de que se reanuden las hostilidades si el ”Proyecto Libertad” sigue adelante”.
BIMCO ya insistía semanas atrás en que “la mayoría de las compañías navieras necesitarán un alto al fuego estable y garantías por parte de ambos bandos del conflicto de que el tránsito por el estrecho de Ormuz es seguro”. Y reconocía que lo más probable es que sea necesaria una operación de desminado para reabrir completamente el estrecho, una tarea que estima que puede llevar varias semanas.
Fuentes de la naviera danesa Maersk, la segunda mayor del mundo, señalan este lunes que “la seguridad de nuestra tripulación, nuestros buques y la carga de nuestros clientes sigue siendo nuestra prioridad. Cualquier decisión de transitar por el estrecho se basará en evaluaciones de riesgo y en un seguimiento exhaustivo de la situación de seguridad”. Insisten en que “es fundamental que se restablezca la libertad de navegación” y afirman acoger “con satisfacción cualquier esfuerzo encaminado a lograrlo”.
Navieras, armadores y aseguradoras llevan más de dos meses sin asumir ningún riesgo en Ormuz, atentas a los avisos de las autoridades marítimas y a la espera de que el estrecho pueda recuperar la normalidad para la navegación, lo que requiere tener la certeza de que las aguas por las que hasta marzo habían navegado alrededor de 140 buques diarios no están minadas.
El mínimo tránsito marítimo en la zona, casi inexistente desde que EE UU impuso un doble bloqueo, se ha realizado por un paso alternativo establecido por Irán y más próximo a su costa y a menudo por buques fantasma o vinculados a países más o menos afines a Teherán, lo que ha facilitado el cobro de peajes, pero no por el reconocido por la Organización Marítima Internacional (OMI), ajustado a las leyes internacionales de libre navegación y sobre el que ahora se sospecha ha sido minado por Irán. Así, la navegación es incierta y arriesgada por el paso habilitado por Irán, pero puede serlo aún más por el que era hasta marzo el paso común para los buques.
Las aseguradoras son también parte esencial en el desbloqueo del tráfico marítimo y difícilmente van a prestarse a cubrir el riesgo de navegar por una zona en la que el alto el fuego es cada día más frágil, después de que Irán haya declarado que la presencia de EE UU en Ormuz será considerada como acto de guerra. Un petrolero de gran tamaño —un VLCC (Very Large Crude Carrier en inglés) con capacidad de dos millones de barriles— puede transportar una carga ahora valorada en 200 millones de dólares. Un negocio demasiado preciado como para ponerlo en peligro ante el ataque de un dron o el estallido de una mina.

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