Así es el virus de los Andes, la única cepa de hantavirus que se transmite de persona a persona
Así es el virus de los Andes, la única cepa de hantavirus que se transmite de persona a persona

Personal sanitario con equipo de protección traslada a pacientes del crucero ‘MV Hondius’ a una ambulancia en el puerto de Praia, Cabo Verde, este miércoles. Foto Misper Apawu (AP)
- La variante que circula en el crucero, que ha dejado tres fallecidos, se transmite entre humanos, algo que los científicos descubrieron tras un brote en 1996
La Organización Mundial de la Salud ha confirmado este miércoles que el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius es del virus de los Andes (ANDV). Hay ocho casos en total, tres de ellos confirmados. Tres de los afectados han muerto y uno permanece en cuidados intensivos en Johannesburgo (Sudáfrica).
El hantavirus es una familia de virus muy variable. Existen al menos 38 especies reconocidas, 24 de las cuales causan enfermedades en humanos. Que el actual brote sea del virus de los Andes no es una buena noticia, pues se trata de la cepa más peligrosa, la que tiene una tasa de mortalidad más elevada y la única que puede transmitirse de persona a persona. Pero era una noticia esperada. Esta es la variante predominante en Argentina, desde donde zarpó el crucero. En esta variante se sospecha que el contagio entre personas se da por contacto estrecho y prolongado a través de fluidos corporales. El país ha confirmado 41 casos de la enfermedad en lo que va de 2026 y ha reconocido que la actual temporada epidemiológica es mayor y más virulenta. En el último año se han detectado 101 casos de los cuales 32 fallecieron, lo que marca una tasa de letalidad del 31,7 %. La tasa de letalidad promedio entre 2013 y 2018 fue del 18,5%.
Rafael Medina Silva, profesor de patología de la Universidad Emory (Estados Unidos) lleva años estudiando su variabilidad, y cree que hay que diferenciar. “Se habla de hantavirus del viejo mundo, el de Europa y Asia, y del nuevo mundo, por los de las Américas”, explica. Las dos infecciones generan una enfermedad con un cuadro ligeramente distinto: en las Américas, los casos más graves degeneran en síndrome pulmonar por hantavirus, que puede causar complicaciones cardiorrespiratorias graves y cuya tasa de mortalidad está cerca del 40%. Los virus que circulan en Europa y Asia tienen que ver más con un cuadro renal y fiebre hemorrágica, que también pueden degenerar en casos graves.
La diferencia entre las dos cepas y su localización geográfica se explica porque los humanos no somos el reservorio principal de este virus, como podría suceder con la gripe, sino los ratones. Y los ratones en Europa, Asia y América son distintos. El virus de los Andes está presente en el ratón colilargo, típico del cono sur de América. La forma de contagio entre animales y personas más normal es por respirar aerosoles —partículas en suspensión provenientes de las heces, orina o saliva de un ratón—. Por entrar en un garaje mal ventilado donde haya habido ratones, por ejemplo. En un principio, de hecho, se pensaba que era la única forma de contagio, pero hace unos años, algo cambió.
En 1996 se produjo un brote de síndrome pulmonar por hantavirus en El Bolsón, Argentina. Se identificaron 16 casos, todos epidemiológicamente conectados. Algunos enfermos no habían tenido contacto con ratones. Pero sí habían tenido contacto estrecho con otros enfermos. Eran convivientes, parejas o cuidadores. Más tarde se vio que los virus eran genéticamente muy similares, lo que sugería una misma cadena de transmisión. Este caso cambió los protocolos al tratar con el virus de los Andes, al descubrir que podía haber contagio humano.
Pero el que lo terminó de demostrar científicamente fue el brote de Chubut, Argentina, que se dio entre 2018 y 2019 con un saldo de 34 casos confirmados y 11 fallecimientos. Fue un brote muy agresivo y se empezó entonces a hablar de “supercontagiadores”. Tras una única introducción del virus desde un reservorio de roedores, tres personas empezaron a desarrollar síntomas. Pero hicieron vida normal y asistieron a eventos sociales multitudinarios.
La enfermedad empezó a extenderse y se diagnosticaron 18 casos. Las autoridades de salud pública impusieron entonces el aislamiento de las personas con casos confirmados y los posibles contactos. “Estas medidas probablemente frenaron la propagación adicional”, explicaron los científicos en un estudio que analizó el brote. El número reproductivo medio (el número de casos secundarios causados por una persona infectada) fue de 2,12 antes de que se aplicaran las medidas de control y disminuyó a 0,96 después de su implementación.
Comprender las características genómicas, epidemiológicas y clínicas de la transmisión de persona a persona fue la prioridad de un equipo de virólogos y genetistas que definieron entonces la peligrosidad de esta variante. Este trabajo sirve ahora de guía para dictar las precauciones a tomar con el actual brote.

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