Masiva protesta contra el recorte a la universidad pública en Argentina: “Es nuestro futuro como sociedad, como pueblo”
Masiva protesta contra el recorte a la universidad pública en Argentina: “Es nuestro futuro como sociedad, como pueblo”

Vista aérea de la protesta en Buenos Aires, este martes. Rodrigo Abd (AP)
- Cientos de miles de docentes, estudiantes y autoridades académicas marchan en Buenos Aires y otras ciudades del país para exigirle al presidente que aplique la ley de financiamiento universitario y envíe los fondos previstos
Enormes carteles instalados sobre la Plaza de Mayo y las avenidas aledañas, en el centro de Buenos Aires, repetían la misma consigna: “Milei, cumplí la ley”.
Cientos de miles de personas la corearon este martes, cuando marcharon para exigirle al Gobierno ultra de Argentina que detenga el ajuste sobre las universidades públicas y envíe los fondos aprobados por el Congreso. “El financiamiento del sistema universitario nacional es actualmente crítico y la principal causa es que el Gobierno nacional incumple la regla democrática y constitucional básica: cumplir la ley de financiamiento universitario que establece un piso recursos que asegura el normal desenvolvimiento del sistema”, denunciaron autoridades académicas, profesores y estudiantes en un documento conjunto, leído en el acto central de la protesta. La Administración de Javier Milei tachó de “acto opositor” a la marcha federal universitaria y reiteró que no enviará los fondos reclamados.
Organizada por las propias universidades, los sindicatos docentes y las federaciones estudiantiles, la movilización convocó a una multitud en la capital argentina y, además, tuvo réplicas en numerosas ciudades del país, como Córdoba, La Plata, Rosario, Mendoza, Tucumán, Mar del Plata, Salta y Neuquén, entre otras. De acuerdo con los organizadores, a nivel nacional se manifestaron más de un millón y medio de personas.
Desde el mediodía, las columnas de profesores, estudiantes y trabajadores universitarios colmaron las principales calles del centro porteño. El ritmo de tambores y redoblantes los acompañaba, desde distintos puntos, rumbo a la histórica Plaza de Mayo. Adolescentes, jóvenes y adultos llevaban banderas que identificaban a sus universidades, gremios o agrupaciones políticas de un amplio espectro, desde el centro hasta la izquierda.
“Sin universidad pública no hay futuro”, advertía uno de los tantos carteles que mostraban los manifestantes. “Yo defiendo a la universidad pública”, avisaba otro. “El peor enemigo de un gobierno corrupto es un pueblo culto”. Y también: “La libertad sin educación es una mentira”. Muchos afiches apuntaban contra el jefe de Gabinete de Milei, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito: “¿Cuántos sueldos docentes se destinaron a pagar las vacaciones de este pelotudo?”, preguntaba otro cartel ilustrado con la cara del alto funcionario.
Desde la asunción de Milei en 2023 hasta hoy, las transferencias presupuestarias para las universidades han sufrido una caída acumulada del 45,6%, según denuncia el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). En el mismo lapso, los salarios de profesores y demás trabajadores de universidades estatales han perdido más de un tercio de su poder adquisitivo —recibieron aumentos del 147% frente a una inflación del 293%—. El presupuesto elaborado por el Ejecutivo para este año prevé destinar a las universidades 4,8 billones de pesos (unos 3.400 millones de dólares), frente a los 7,2 billones requeridos por las casas de estudios como “lo mínimo indispensable para sostener el funcionamiento actual”. En el contraste de cifras radica el núcleo del conflicto entre la comunidad académica y el Gobierno ultra.
“Lo único que queremos es que se cumpla la ley”, dice Marisa Corral, docente jubilada y hoy, a los 68 años, estudiante de Letras en la UBA, mientras camina hacia la plaza. “El presidente está muy encerrado en la economía, tendría que leer otras cosas”, sugiere. “Vengo a defender a nuestra universidad pública, que no es un privilegio sino un derecho de todos los argentinos. Y este Gobierno quiere destruirla”, afirma Marcelo, 24 años, estudiante de la Universidad de Quilmes. Sentada en una escalinata, a metros de la Casa Rosada, Agustina cuenta que no es estudiante ni docente, pero que se sintió convocada a participar de la marcha. “La universidad es nuestro futuro como sociedad, como pueblo”, dice. A su lado, Sabrina, maestra de 29 años, lamenta que los gobiernos “siempre ajusten la educación pública”.

Diversas pancartas se vieron en la ‘Marcha Federal Universitaria’, este martes. Foto Adan González (EFE)
El reclamo principal de la comunidad académica consiste en que el Ejecutivo cumpla con la ley de financiamiento universitario. La norma fue aprobada el año pasado por el Congreso, con un amplio acuerdo opositor, y se limita a actualizar los presupuestos del sector a los valores vigentes a fines de 2023. Milei la vetó, pero los legisladores rechazaron el veto. El presidente intentó nuevamente derogar la ley en el presupuesto 2026, pero otra vez el Parlamento votó en contra. De todas maneras, Milei no cumplió la norma argumentando que atentaría contra el superávit fiscal obtenido por su motosierra. Las universidades recurrieron a la justicia. En dos instancias, los tribunales dictaron una medida cautelar para que el Gobierno comience a aplicar el financiamiento, pero el Ejecutivo se niega y apeló ante la Corte Suprema.
Horas antes de la masiva protesta de este martes, el Gobierno adelantó su negativa a aceptar las exigencias y se concentró en acusar a las universidades de “politizar el reclamo” y de resistirse a las auditorías sobre el uso de fondos. “La única ley que vamos a cumplir es la ley de presupuesto”, remarcó el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, quien definió a la marcha como “un acto opositor”. El funcionario de Milei criticó a las casas de estudios porque tienen, aseguró, “una de las tasas más bajas de egreso de la región” y porque no les cobran un arancel a los estudiantes extranjeros.
La manifestación en Plaza de Mayo concluyó con un acto protagonizado por autoridades universitarias, dirigentes estudiantiles y docentes, sobre un escenario montado de espaldas a la Casa de Gobierno. “Estamos en una situación tremendamente crítica”, dijo allí Franco Bartolacci, presidente del CIN, y destacó que lo “más angustiante” es la situación de los docentes y no docentes, para quienes reclamó “un salario digno”.
Luego, los alumnos que lideran la federación universitaria (FUA) leyeron un documento consensuado por las organizaciones convocantes. “Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario, es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”, señalaron. También resaltaron que “la universidad argentina, pública, gratuita y federal […] es un valioso logro de muchas generaciones y una extrema responsabilidad a preservar”, así como “un instrumento de justicia social que produce movilidad social ascendente, el lugar que aloja la esperanza y hace posibles los sueños de miles de jóvenes”. Como cierre, pidieron a la Corte Suprema de Justicia que “no permita que el Gobierno nacional siga incumpliendo la ley de financiamiento universitario”.

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