El Vinicius más afilado permite el debut de Neymar y que Brasil se divierta para derrotar a una Escocia sin alma
El Vinicius más afilado permite el debut de Neymar y que Brasil se divierta para derrotar a una Escocia sin alma

Vinicius y Neymar, que debutó en el Mundial, celebran el triunfo de Brasil ante Escocia (3-0) Foto SAM NAVARRO (IMAGN IMAGES via Reuters)
- El madridista con un doblete, al que se sumó un gol de Cunha, también se reivindica como cabeza de cartel de este Mundial junto a Messi, Mbappé y Haaland. La ‘Canarinha’ acaba primera de grupo
Por lesiones o porque la producción de talento bajó, Brasil con menos nombres ilustres que se recuerde ha concluido la primera fase como líder de su grupo por delante de Marruecos. Países Bajos, Japón o Suecia aguardarán a los pentacampeones en Houston con Vinicius dispuesto a no caerse del cartel que encabezan, Messi, Mbappé, Haaland y al que también trata de engancharse Cristiano Ronaldo. Un doblete del extremo del Real Madrid en el primer tiempo y otro tanto de Matheus Cunha doblegaron a una insípida y sin alma Escocia y hasta permitieron el ansiado estreno de Neymar.
El Hard Rock de Miami rugió cuando el fantasista venido a menos saltó a calentar y se inflamó cuando entró al campo con un cuarto de hora por jugarse. Brasil por fin pudo gritar que tiene un 10 en este Mundial, aunque sea bajo mínimos y su rostro más redondeado que cuando volaba, frenaba y volaba. Neymar tendrá que vivir de su técnica y en esos 15 minutos dejó claro que la conserva. Un saque de esquina muy tocado por aquí por si cuela un gol Olímpico, un pase filtrado por allá a su ahijado Vinicius y un constante buscar la pelota para anunciar interés por reivindicarse. Con el 3-0 en el marcador hasta pareció que Brasil era Brasil con esos toques en corto de ritmo cansino para dormir el juego. Esta fue una de sus señas de identidad en los Mundiales cuando jugaba con el marcador a favor y el tiempo y decidía que tocaba bailar con la pelota. Una Escocia muy débil, con más presencia en las gradas por gracia de la entusiasta Tartan Army que sobre la hierba por lo que han hecho sus jugadores, permitió que Brasil se divirtiera y que Vinicius y Neymar se buscaran como dos chiquillos que pretendían exhibir su amistad con lujos.
Antes de ese lúdico y emotivo final que propició la presencia de Neymar, la eficaz selección que Carlo Ancelotti construye a marchas forzadas con Vinicius como abrelatas y estilete exhibió el molde al que aspira el preparador italiano. No hay cuadrado mágico, pero sí un cuadrado cementero que vértebra el bloque por el medio. Los centrales Marquinhos y Magalhaes y dos pivotes hormigoneros que se complementan en sus virtudes y defectos con la pelota, Casemiro y Bruno Guimaraes, forman un mazacote complicado de agujerear. Un imposible para Escocia, que para colmo comenzó a autorajarse con un pase tardío de McKenna en su propia área que Rayán presionó y desvió con la suela de su bota. La pelota le cayó en el punto de penalti a Vinicius, que vio venir la desesperada salida de Gunn y lo quebró con un recorte para lucir a puerta vacía el que era su tercer gol en el campeonato.
Al poco, otra salida arriesgada, esta del otro central, Hendry, acabó con Vinicius marcando a placer. El VAR llamó al colegiado y este lo anuló al apreciar que el toque leve de Vinicius en el tobillo del defensor escocés fue suficiente para desequilibrarle y no poder dar el pase hacia atrás a su desesperado portero.
El juego de Brasil era piano piano, con muchos pases de seguridad hasta llegar a Vinicius, a Rayan o a Cunha. Ancelotti está inmerso en la clásica receta de que los equipos se construyen desde la defensa para afilarse después lo mejor que puedan en ataque. Y eso para un entrenador italiano es tan básico y necesario como aprender a leer. Es de primero de calcio. Demasiado para Escocia que escribía de nuevo que acudió a un Mundial y puede quedarse una vez más cortada en la primera fase si los tres puntos que sumó ante Haití no le valen para estar entre los ocho mejores terceros. Vinicius, con un testarazo en el segundo palo al borde del descanso, terminó por cerrarles un poco más la maleta a la espera de que se clausure la tercera jornada en todos los grupos.
Al menos, por la necesidad de partirse más la camisa ante tanta falda escocesa y el sonido orgulloso de las gaitas, su segundo tiempo fue más digno. Hasta remató a puerta y Allison tuvo que emplearse un par de veces a fondo en un partido que Cunha cerró después de una buena secuencia nacida de un pase de Casemiro y una buena dejada de Bruno Guimaraes. Cunha, con tres goles, también se ha asomado como un buen complemento para Vinicius y Rayan. Neymar también lo puede ser, aunque por el momento sea por un ratito y con viento a favor.

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