El director de la DEA advierte sobre la “peligrosa conexión” entre los carteles y el Gobierno de México: “Son inseparables”
El director de la DEA advierte sobre la “peligrosa conexión” entre los carteles y el Gobierno de México: “Son inseparables”

Terrance Cole en Washington, el 12 de agosto de 2025. Foto Alex Brandon (AP)
- Terry Cole atiza el tenso momento entre México y Estados Unidos durante la inauguración de la primera cumbre contra el fentanilo
Las tensiones políticas y diplomáticas entre México y Estados Unidos durante la Administración Trump parecen no tener un respiro.
Terrance Cole, director de la agencia antinarcóticos estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés), ha advertido sobre la “peligrosa conexión” entre los carteles y el Gobierno mexicano. Las declaraciones del titular de la DEA se han producido este lunes en el marco de la primera Cumbre por una América Libre de Fentanilo, que se lleva a cabo en Orlando, Florida. Estas afirmaciones se dan en un momento en el que ambos países tienen varios frentes abiertos en materia de seguridad, desde la acusación de vínculos con el narcotráfico y pedido de extradición de nueve autoridades de Sinaloa, entre las que se incluye el gobernador con licencia de ese Estado, Rubén Rocha Moya, hasta los fantasmas de la intervención de Washington en territorio mexicano por el secuestro y traslado del capo Ismael El Mayo Zambada al norte del Río Bravo.
Durante la inauguración del evento, que pretende reunir a más de 3.000 participantes, incluyendo fuerzas del orden, educadores, familias y líderes de distintos sectores para combatir esta crisis de drogas, Cole ha dicho que su objetivo es un Estados Unidos “libre de fentanilo” y aseguró que la DEA está enfocada en “mejorar el modelo que las comunidades pueden adoptar, replicar y ampliar. Proteger a los estadounidenses requiere aplicación de la ley, educación, prevención, tratamiento, recuperación y acción comunitaria en conjunto. Así es como salvamos vidas”.
“En la DEA, la aplicación de la ley es nuestra base. Ponemos todo el peso de nuestra agencia en la lucha contra los cárteles, sus facilitadores, distribuidores, lavadores de dinero, proveedores de sustancias químicas y cualquier persona que se beneficie envenenando a ciudadanos estadounidenses. Esto incluye la peligrosa conexión que ha existido entre las redes de los cárteles y el Gobierno mexicano. Son inseparables. Y en la DEA, son nuestra máxima prioridad”, ha complementado Cole durante su discurso inaugural.
Cole ha destacado que, desde el comienzo del nuevo Gobierno de Donald Trump, la DEA ha incautado más de 568 millones de dosis potencialmente letales de fentanilo. “Esta es en parte la razón por la que esta cumbre es importante. Al estar aquí juntos, enviamos un mensaje claro al pueblo estadounidense, a Washington y a los cárteles de que la seguridad y la salud de nuestro pueblo estadounidense no están a la venta”, ha afirmado.
Desde que Washington lanzó una acusación y pedido de extradición contra Rocha Moya, gobernador de Sinaloa bajo licencia, acusado de vínculos con el narcotráfico junto con otros nueve funcionarios de ese Estado el pasado 29 de abril, la relación entre México y EE UU ha sido empujada al límite.
Desde la Fiscalía General de la República han afirmado que no ven evidencias que fundamenten la urgencia de detener ya, de forma provisional, a las autoridades señaladas, mientras en Palacio Nacional se han plantado en la exigencia de la presentación de “más pruebas”. “Si no existen pruebas claras, es evidente que el objetivo de estas imputaciones por parte del Departamento de Justicia es político”, defendió la mandataria el pasado 30 de abril.
Dos años después de la victoria electoral que llevó a la mandataria Claudia Sheinbaum a Palacio Nacional, esta utilizó la celebración de su victoria, el pasado 1 de junio, para cerrar filas con Morena, el partido de Gobierno, frente a la crisis provocada por las investigaciones que alcanzan a pesos pesados de Sinaloa y, tras preguntarse si Washington podría intentar influir en las elecciones intermedias de 2027, instaurar una narrativa de defensa de la soberanía.
Un día después del mitin, Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos en México, afirmó que la lucha contra los carteles de la droga debería unir a los dos países en vez de dividirlos. “Cada momento que dedicamos a convertir este desafío […] en una discusión política es una oportunidad perdida”, ha sostenido en un mensaje en redes sociales. Esta declaración no cayó bien en Palacio Nacional, por lo que la presidenta marcó límites al diplomático. “Lo digo respetuosamente, por recordar, que es importante que los embajadores se queden en el tema de la coordinación y la colaboración. Los embajadores tienen que ser respetuosos de los asuntos políticos internos de los países”, zanjó el pasado 2 de junio la mandataria.
Otro frente que ha tensionado las relaciones diplomáticas entre ambos países han sido los fantasmas del intervencionismo en territorio mexicano, un viejo deseo del presidente republicano al considerar a los carteles mexicanos como organizaciones terroristas desde febrero de 2025. El presunto ataque en el Estado de México, en pasado mayo, a una camioneta en la que se transportaban Francisco Beltrán, alias El Payín, y Humberto Rangel Muñoz, ambos presuntamente vinculados al Cartel de Sinaloa, orquestado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés). O el presunto involucramiento del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en un operativo que tuvo lugar en suelo mexicano para raptar y trasladar a EE UU al exlíder del Cartel de Sinaloa, el Mayo Zambada, son algunos de los episodios recientes que han sembrado la discordia entre ambos socios comerciales.

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