La morosidad de las familias se cuadruplica en Argentina, pero Milei rechaza intervenir: “Es un problema entre privados”
La morosidad de las familias se cuadruplica en Argentina, pero Milei rechaza intervenir: “Es un problema entre privados”

La fachada de un banco Buenos Aires, en abril de 2024. Foto Sarah Pabst (Bloomberg)
- Las deudas personales en mora trepan del 4,2 al 17,5% desde que gobierna la ultraderecha
Más de 20 millones de argentinos están endeudados con bancos, billeteras virtuales, tarjetas de crédito y otras entidades que les otorgaron préstamos personales, mayormente destinados al consumo.
De acuerdo con los últimos datos oficiales, un cuarto de los deudores (26,1%) está en mora. Y el monto de las deudas en situación irregular llega al 17,5% del total prestado, un crecimiento abrupto respecto del 4,2% registrado a fines de 2023, cuando asumió el Gobierno de Javier Milei.
Con diversos grados de magnitud, el problema abarca a todo el país y atraviesa a distintos sectores sociales y etarios. Mientras la oposición reclama que Milei enfrente la situación como una consecuencia directa del ajuste y de la desregulación que impone su plan económico, el Gobierno ultraderechista plantea que la solución debe surgir del mercado. “Es un problema entre privados”, han dicho y reiterado el presidente y su ministro de Economía, Luis Caputo.
“El crédito a las personas físicas asciende a 97,1 billones de pesos” (unos 64.700 millones de dólares), indica un estudio nacional realizado por la Universidad Austral y la consultora Eco Go, a partir de la información del Banco Central argentino. “El dato central”, detalla, “sigue siendo la mora: la irregularidad por monto llega a 17,5% del crédito”, una cifra que alcanzó en junio su “vigésimo aumento mensual consecutivo”.
La economista Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go, señala diversos factores detrás del incremento de la morosidad. Uno, el ciclo de crédito, que frenó a inicios de 2025 la expansión iniciada un año antes. Otro, “el cambio de régimen macroeconómico” bajo el actual Gobierno, “el paso de un esquema de alta inflación y tasas de interés negativas a un esquema donde la inflación disminuyó (aunque sigue alta para los parámetros internacionales) y las cuotas de los créditos dejaron de licuarse”.
Un tercer factor, apunta, se vincula con “un cambio estructural y global”, la aparición del crédito no bancario al alcance de un clic en el teléfono: “Las billeteras virtuales cambiaron el juego”, dice. Aunque las billeteras virtuales, las tarjetas de crédito no bancarias y otros entes no financieros solo explican el 14,1% de los préstamos a las familias argentinas, concentran el 31% del monto que cayó en la morosidad. Esa irregularidad duplica a la verificada en el sistema financiero.
El escenario termina de montarse, explica Dal Poggetto, con una evidente “insuficiencia de ingresos en las familias” y “con tasas de interés ridículamente altas”, que se dispararon durante la zozobra financiera que sufrió el Gobierno el año pasado, antes de las elecciones legislativas de octubre y hasta que llegó, desde EE UU, un multimillonario rescate de Donald Trump.
El apretón monetario instrumentado entonces para detener la devaluación del peso frente al dólar incluyó el alza de las tasas. Con el paso del tiempo, los intereses que pagan bancos y financieras a los ahorristas bajaron y hoy rondan, en el caso de las inversiones en plazo fijo, entre el 16 y el 22% nominal anual. Pero las tasas activas, las que cobran las entidades por prestar dinero, quedaron muy altas. Por ejemplo, un préstamo personal en un banco privado puede tener una tasa nominal anual de entre 55 y 172%, según los casos, mientras que en una billetera virtual puede variar entre 48 y 260%. El costo financiero total puede llegar incluso a superar el 1.000% anual.

Promociones bancarias en un local de electrodomésticos en Buenos Aires. Foto Anita Pouchard Serra
Mientras tanto, la inflación interanual viaja hoy al 33,8% y los salarios registrados corren por detrás, aún debajo de los niveles reales de fines de 2023.
El Gobierno considera que el incremento de la morosidad es “un problema entre privados”, entre los deudores y sus acreedores. “¿Les pusieron una pistola en la cabeza [para tomar deuda]?”, respondió Milei hace dos semanas, cuando fue consultado sobre una eventual intervención estatal. “Decir que lo tiene que arreglar el Estado es pasarles la cuenta a todos los demás y eso no está bien”, insistió. El último jueves, el ministro Caputo repitió el argumento. Si bien admitió que las tasas en algunos casos son “abusivas” y que el Gobierno sugiere una refinanciación, abogó por una corrección endógena del mercado. “No hay que confundir la empatía con las políticas públicas”, dijo.
Desde diferentes sectores de la oposición, en cambio, advierten que la morosidad es consecuencia directa del ajuste fiscal, la desregulación y los aumentos de tarifas de servicios públicos, entre otras medidas promovidas por Milei que han mermado el poder adquisitivo de los salarios, empujando a las familias a endeudarse para poder sostener sus gastos ordinarios. En el Congreso ya se ha presentado una treintena de proyectos con diversas propuestas para facilitar el desendeudamiento de individuos y de pequeñas y medianas empresas.
“El fenómeno de la mora se debe a la política económica del Gobierno”, asegura el economista Juan Cuattromo, presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro) y colaborador del gobernador peronista Axel Kicillof. “Durante el segundo trimestre de 2024 y hasta febrero de 2025, pública y activamente, el Gobierno incentivó al crédito como uno de los mecanismos de expansión del gasto doméstico. Se estaba sustituyendo ingreso con crédito”. Con el vertiginoso aumento de las tasas, “con la debilidad del mercado de trabajo, con el salario real sin recuperarse, las familias se encontraron sin poder pagar esos créditos y hoy tenemos un problema de morosidad con indicadores más altos que en la crisis de 2001″, advierte.
Esos indicadores, destaca Cuattromo, están “muy por encima de la media regional”, por lo que no puede atribuirse su incremento a la expansión del crédito a través de las billeteras virtuales y otras plataformas web. “Los nuevos canales digitales se están desarrollando en todo el mundo al mismo tiempo y no en todos lados se generó el nivel de endeudamiento que hoy tienen las familias de Argentina”.
En contraste con la decisión del Gobierno nacional, las Administraciones de varias provincias están desarrollando programas para ayudar a las familias a desendeudarse, ofreciendo planes de refinanciación con tasas más bajas y plazos más largos. Al igual que en el caso de los proyectos presentados en el Congreso, las iniciativas son transversales a la política: lo hacen el peronismo en Buenos Aires a través del Bapro, el radicalismo en la provincia de Santa Fe y la centroderecha del PRO en la capital del país, entre otras gobernaciones.

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