Los multimillonarios de Colombia depositan su confianza en De la Espriella con inmensas donaciones tras el terremoto
Los multimillonarios de Colombia depositan su confianza en De la Espriella con inmensas donaciones tras el terremoto

Calles afectadas por el terremoto en Pereira, el 11 de agosto. Foto Chelo Camacho
- Los banqueros Luis Carlos Sarmiento, Jaime Gilinski y David Vélez están entre las figuras con más poder económico que han sumado miles de millones para la reconstrucción del occidente del país
Desde hace más de una semana, el presidente Abelardo de la Espriella anuncia casi todos los días en sus redes sociales que una familia de empresarios, o un grupo empresarial, ha donado miles de millones de pesos para apoyar el reto de reconstruir el occidente de Colombia tras el terremoto del 10 de agosto.
De acuerdo a cálculos preliminares del mandatario, el esfuerzo de reconstrucción necesitará de al menos unos 30 billones de pesos, unos 9.400 millones de dólares. Una buena parte de ese dinero, espera, la pondrá el sector privado. Los empresarios han prometido ya más de un billón y medio, una cifra que aumenta cada día, y el presidente espera aún más.
“En un momento tan difícil, la empresa privada ha decidido dar un paso al frente para apoyar la reconstrucción de nuestro país”, dijo el presidente este miércoles en agradecimiento al sector privado que ya se ha pronunciado. “Invito a todos los empresarios de Colombia a unirse a este gran esfuerzo nacional”, añadió.
El sector empresarial arrancó con altas expectativas este Gobierno, después de que el presidente anterior, Gustavo Petro, llamara a algunos de ellos “esclavistas” en sus discursos. Si bien el mandatario de izquierda mantuvo relaciones cordiales con varios de ellos y llegó a concertar esfuerzos ―el banquero Luis Carlos Sarmiento, por ejemplo, firmó un acuerdo con su Gobierno para mejorar la situación sanitaria en La Guajira ―, muchas de sus medidas se leyeron como contrarias a la inversión: su énfasis en aumentar impuestos, medidas concretas como el aumento repentino de 23% al salario mínimo para 2026, o reacciones como el haber arriesgado una guerra comercial con Estados Unidos por haber pedido por redes sociales, a las tres de la mañana, devolver aviones con colombianos deportados y encadenados. Los empresarios querían un cambio.
De la Espriella, por otro lado, anunció desde la campaña su deseo de bajar los impuestos, incluyendo la reducción del impuesto al patrimonio al que aludió en su primer discurso como presidente. Aunque esa promesa se dificulta al tener una crisis fiscal en una mano y una costosa emergencia humanitaria en la otra, los empresarios ven sus intereses representados en él. En 12 días en su cargo, el presidente ha anunciado, por ejemplo, que buscará que su buena relación con Washington se traduzca en los aranceles a los productos colombianos, e incluso envió esta semana a su ministro de Comercio para adelantar esa gestión. La relación de Gobierno y sector privado, en otras palabras, vive una luna de miel.
“No me sorprende el compromiso de los empresarios en esa emergencia. He trabajado con ellos y creo que el sector privado en Colombia está muy comprometido con el desarrollo del país”, dice María Bibiana Botero, y quien hasta el año pasado fue la presidenta de ProAntioquia, fundación que reúne a empresarios del departamento más poderoso del país. “Creo que en el Gobierno Petro esto también hubiera ocurrido: el sector privado, ante algo como esta emergencia, sin duda hubiera dado la mano. Pero también creo que hay una confianza renovada de los empresarios en el nuevo Gobierno: confían en que los recursos se van a destinar para lo que se deben destinar”.
Los primeros en hacer un anuncio enorme fueron los miembros de la familia Santo Domingo, una de las más ricas del país y quienes son propietarios de un porcentaje de la multinacional cervecera SABMiller, de medios como Caracol Televisión y Blu Radio y de los supermercados D1. A través de su holding Valorem decidieron donar 100.000 millones de pesos (unos 32 millones de dólares), un anuncio lanzado estratégicamente en el congreso anual de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) el viernes pasado. En ese encuentro del mayor gremio empresarial del país, otras empresas más pequeñas también aportaron otros 101.637 millones de pesos. Según informó al medio especializado Portafolio el director de la Fundación Santo Domingo, los recursos serán destinados a ayuda humanitaria en una primera fase, y a reconstrucción en otra más adelante.
El segundo en sumarse fue el banquero Jaime Gilinski, el hombre más rico de Colombia y dueño de los bancos Lulo y GNB, la multilatina alimenticia Nutresa o la industria de plásticos Rimax. El empresario anunció la donación de 150.000 millones de pesos para la reconstrucción de hospitales y escuelas en Cali, de donde es oriundo. “En los momentos más difíciles se conoce a los mejores ciudadanos”, dijo el presidente De la Espriella al dar a conocer la noticia. Luego sumó otro banquero y constructor, el bogotano Luis Carlos Sarmiento, con 200.000 millones de pesos. “Con el esfuerzo de todos, vamos a reconstruir a Colombia”, añadió el mandatario. Le empató otro banquero, el antioqueño y fundador de Nu Bank, David Vélez, quien también añadió 200.000 millones. Así, los colombianos que ocupan las más altas posiciones en la lista Forbes de multimillonarios se sumaron a la causa.

Jaime Gilinski Bacal y su hijo Gabriel Gilinski en la ceremonia de investidura de Abelardo de la Espriella, en Cali (Colombia), el 7 de agosto. Foto Mauricio Dueñas Castañeda (EFE)
Después de los multimillonarios más llamativos, hay muchos más poderosos en la lista. Una empresa que prefiere mantenerse anónima sumó otros 100.000 millones, y el presidente no explicó por qué prefieren quedarse en la sombra. El gremio Proantioquia anunció 200.000 millones de pesos de sus afiliados; la empresa de carbón Drummond dijo que sumará 4.600 millones de pesos (1,5 millones de dólares) y Tencnoquímicas, una poderosa empresa de la familia Barberi con sede en Cali, otros 50.000 millones. Cementeras como Argos o las aseguradoras a través de su gremio Fasecolda han prometido comprometer recursos para la reconstrucción de los por lo menos 30.000 hogares que perdieron viviendas.
El presidente ha agradecido personalmente a cada empresario, a cada empresa. Cuando varias compañías del Valle del Cauca sumaron aportes a través de Propacífico, de más de 220.000 millones, el presidente las mencionó una a una en redes sociales. “Mi profundo agradecimiento a los grandes donantes, con aportes superiores a $10.000 millones: Sidoc, Colombina, Carvajal, Fanalca, Celsia, Amalfi, Manuelita y Organización Delima”, dijo. “Y gracias también a Smurfit Westrock, Banco de Occidente, Bivien, Grupo Diana, Jaramillo Mora, Colgate, Grupo Pichucho, Laboratorios Edo, Clínica de Occidente, Datecsa, Finesa, Supertiendas Cañaveral y Coomeva”.

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