Las imágenes de las fascinantes especies del nuevo atlas de las islas Galápagos
Las imágenes de las fascinantes especies del nuevo atlas de las islas Galápagos

- Si piensas en las islas Galápagos, ¿qué te viene a la mente? ¿Especies emblemáticas como las tortugas gigantes, los pinzones y las iguanas marinas?
El nuevo atlas de Galápagos, publicado por la Fundación Charles Darwin en Ecuador, ayuda a conocer a muchos otros habitantes de estos ecosistemas únicos, desde arañas y flores hasta flamencos y abejas.
Todas ellas juegan un rol en este archipiélago tan complejo como vulnerable, que comprende 8.000 km cuadrados de superficie terrestre -incluyendo 13 islas principales- y unos 200.000 km cuadrados de reservas marinas.
El nuevo atlas, publicado en inglés, contiene actualizaciones respecto al primero publicado en 2018 en español, e incluye no solo el estatus de cada especie sino los misterios que los científicos aún no han descifrado sobre ellas. Y hay planes para un tercer atlas bilingüe en el futuro.
“Los dos atlas están en la página web de la Fundación Charles Darwin gratis”, le dice a BBC Mundo el editor en jefe del atlas, el científico ecuatoriano Gustavo Jiménez-Uzcátegui, investigador principal de la Fundación Charles Darwin y asesor de la Dirección del Parque Nacional Galápagos.
El atlas está destinado a distintos grupos, como instituciones públicas, científicos, guías, educadores, turistas y público en general.
“Cada ficha tiene un área que dice ‘mis notas’ para que la gente pueda anotar información. Entonces también es una forma de ciencia ciudadana y una estimulación a los estudiantes, dependiendo de como los profesores puedan utilizar esta herramienta”, señala Jiménez-Uzcátegui.
Con algunas de las imágenes del atlas, te invitamos a adentrarte en el universo de Galápagos.

Fuente de la imagen,© Carlos Espinosa / CDF. La población de flamencos de Galápagos (Phoenicopterus ruber glyphorhynchus Sclater) está declinando y hay menos de 500 individuos.
El atlas incluye tanto especies endémicas y nativas, como especies introducidas e invasoras. Especies endémicas son las que solo se encuentran en Galápagos. En cambio, “otras como el albatros son nativas, porque están tanto en Galápagos como en una isla frente al Ecuador continental”, explica Jiménez-Uzcátegui.

Fuente de la imagen,© Carlos Espinosa / CDF. Hay siete especies de araña lobo (Hogna spp.) endémicas de las islas Galápagos. Todas ellas son arañas cazadoras que viven a ras del suelo y no construyen telarañas para atrapar insectos. Las crías se suben al abdomen de su madre, que las lleva consigo durante semanas.

Fuente de la imagen,© Carlos Espinosa / CDF. El bonsái de Galápagos (Scalesia helleri subsp. helleri) es una especie clave en la colonización de suelos volcánicos.

Fuente de la imagen,© Boris Herrera / CDF. La tortuga gigante de Fernandina (Chelonoidis phantasticus) fue redescubierta en febrero de 2019, cuando un único ejemplar hembra fue capturado en la isla Fernandina y trasladado al centro de cría en cautiverio del Parque Nacional Galápagos, en la isla Santa Cruz.

Fuente de la imagen,© Carlos Espinosa / CDF. Caparazón de tortuga gigante de Galápagos (Chelenoidis spp.)
El atlas incluye más de 60 especies, incluyendo las invasoras, y la elección de cuáles seleccionar no fue fácil.
Jiménez-Uzcátegui explica que se dio prioridad a especies centinelas, bioindicadoras y bioingenieras. Las especies centinelas y bioindicadoras “nos dan información de lo que ocurre con esa especie y también con el hábitat y con las otras especies que lo comparten”, señala Jiménez.
Las bioingenieras son especies que si se extinguen “hacen que prácticamente todo el ecosistema colapse”. Un ejemplo son las tortugas gigantes, cuya ausencia haría que algunas plantas crezcan sin control y dominen el ecosistema.

Fuente de la imagen,© Patricia Jaramillo Díaz / CDF. La galvezia (Galvezia leucantha Wiggins) es una planta endémica de las islas Galápagos, con poblaciones de apenas unos pocos individuos en cuatro islas. Está en peligro crítico de extinción, la mayor categoría de riesgo según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Fuente de la imagen,© Carolina Carrión Klier. El atlas también destaca las relaciones entre especies. La abeja carpintera de Galápagos (Xylocopa darwini Cockerell) es la única especie de abeja endémica del archipiélago y es el polinizador más importante de las plantas de Galápagos. Es el visitante principal de la Galvezia leucantha (foto anterior), y por ello es vital para la supervivencia de esta planta.
Las especies endémicas de Galápagos son fruto de procesos evolutivos desarrollados a lo largo de millones de años. Los cactus del género Opuntia, por ejemplo, evolucionaron hasta adquirir formas arbóreas, con un tronco central que dificulta que las iguanas terrestres y las tortugas gigantes – con sus cuellos largos y extensibles – se alimenten de ellos.

Fuente de la imagen,© Carlos Espinosa / CDF. El cactus gigante (Opuntia megasperma var. orientalis Howell) sostiene la vida de muchas otras especies. Es alimento de tortugas, sus ramas sirven como lugar de anidación para aves endémicas, y sus flores son una de las fuentes más importantes de néctar y polen para un ave llamada pinzón de cactus.
El atlas incluye también especies introducidas e invasoras.
Las especies introducidas son las que fueron ingresadas por el ser humano de forma accidental o no accidental a las islas, explica Jiménez-Uzcátegui. “Pero gracias al hábitat que existe en Galápagos se hacen más agresivas porque se reproducen más rápido, se dispersan mejor, depredan a las especies endémicas y se transforman en una especie invasora”.

Fuente de la imagen,© Rashid Cruz. Gato Feral, asilvestrado. (Felis catus Schreber). Los gatos asilvestrados son una de las principales especies invasoras y atacan a las aves y a sus crías, a reptiles e invertebrados. Los gatos, junto con los roedores, la actividad humana y los incendios, contribuyeron a la extinción de al menos 10 especies de aves en la isla Floreana.
Los gatos tienen una gran adaptabilidad.
“He estado 20 años en estas investigaciones. Al principio atraíamos a los gatos con atún de latas para atraparlos. Pero luego no les gustaba ese olor y se cambió a pedazos de carne o pollo. Luego eso no les gustaba y ahora tenemos que ir a coger pescado fresco”, relata Jiménez-Uzcátegui.
“Además, se ha visto que en la parta baja de la costa, con piedra y lava, los gatos se han hecho más de pelaje oscuro, mientras que los de la parte alta son un poco más grisáceos o amarillentos. Esos pelajes son tal vez más funcionales para capturar más especies”.

Fuente de la imagen,© Carlos Espinosa / CDF. El pingüino de Galápagos (Spheniscus mendiculus) es una especie centinela que sirve como indicador de la variación climática. Sus poblaciones se reducen drásticamente en períodos de El Niño.
Además de las especies invasoras, el cambio climático es una grave amenaza y está haciendo más intensos los fenómenos de El Niño.
“Lo que pasa es que cuando viene el fenómeno de El Niño, la temperatura del mar sube y todo lo que son los nutrientes comienzan a cambiar. No existe el afloramiento de los nutrientes y esto afecta al fitoplancton y zooplancton y a toda la cadena trófica”, explica Jiménez-Uzcátegui.
En estos períodos de escasez los pingüinos puede alejarse y nadar unos 5 a 10 km en busca de comida. “A veces pueden dejar a la pareja y entonces ya el próximo año no se van a reproducir porque se pueden haber perdido o muerto”.

Fuente de la imagen,© Carlos Espinosa / CDF. Iguana Marina (Amblyrhynchus cristatus spp.) Al llegar a la isla San Cristóbal, Charles Darwin describió a las iguanas marinas de Galápagos como “monstruos”. Pero este reptil en particular es herbívoro e inofensivo para los seres humanos.
Las iguanas marinas también se ven muy afectadas por El Niño.
Comen algas bajo el agua y cuando viene el fenómeno de El Niño pierden peso. “Hay un estudio según el cual también se reduce la densidad de sus huesos. Aparte de eso, las algas que comen no se reproducen y algunas se vuelven tóxicas”, cuenta Jiménez-Uzcátegui.
El experto señala que, a su regreso de un trabajo de campo reciente, pudo ver el impacto de El Niño en varias especies. “Vimos en ciertas áreas que el número de biodiversidad, es decir, el número de especies, es menor, y el número de individuos por especie es casi como un tercio menos. Entonces ya se ve el embate de El Niño, y la parte gruesa de este fenómeno llega en noviembre”.
Un comité de expertos, entre los que está Jiménez-Uzcátegui, analiza planes de acción ante El Niño que incluyen un mayor control del impacto de especies introducidas.

Fuente de la imagen,© Jordi Chias. El tiburón martillo común (Sphyrna lewini Griffith and Smith) está desde 2019 en peligro crítico de extinción debido a una reducción global de su número de más del 80% a lo largo de tres generaciones.
La caída en el número de tiburones martillo se debe principalmente a la captura de ejemplares adultos para obtener sus aletas y su carne para los mercados asiáticos, así como a la pesca de individuos jóvenes y recién nacidos en zonas costeras.

Fuente de la imagen,© Patricia Jaramillo Díaz / CDF. Lechoso, Tabaquillo, Scalesia (Scalesia affinis Hook f.) Esta planta ocupaba antaño la zona donde hoy se asienta la ciudad de Puerto Ayora, en la isla Santa Cruz, y es la planta emblemática de la localidad. El atlas señala que su conservación no es solo una necesidad ecológica, sino también una responsabilidad moral para la comunidad local.
En 500 años, a pesar del contacto humano, pocas especies se han extinguido en Galápagos, afirma el atlas. Y esto ofrece esperanza.
“Armonizar la conservación con una gestión sostenible de recursos puede inspirar cambios y fomentar acciones similares” en otros lugares, dice el presidente de la Fundación Charles Darwin, Rakan A. Zahawi.
“Tenemos una oportunidad extraordinaria de hacer las cosas bien: de permitir que Galápagos siga siendo no solo un laboratorio vivo de la evolución, sino también un faro mundial de esperanza para la conservación en un mundo natural amenazado”.

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