Las inspecciones de celulares y computadoras portátiles por parte de la aduana estadounidense han aumentado más de un 32 % en lo que va de año
Las inspecciones de celulares y computadoras portátiles por parte de la aduana estadounidense han aumentado más de un 32 % en lo que va de año

Tras un año fiscal 2025 récord, los agentes de aduanas del vecino, van camino de inspeccionar aún más dispositivos de los canadienses
Las inspecciones de dispositivos electrónicos, como teléfonos y computadoras portátiles, a los viajeros que ingresan a Estados Unidos han aumentado más de un 32 % este año y van camino de establecer un nuevo récord, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés).
Las cifras muestran que, durante los tres primeros trimestres del año fiscal 2026 —que abarca del 1 de octubre de 2025 al 30 de junio de 2026—, los agentes de la CBP inspeccionaron 52.080 dispositivos electrónicos. En el mismo periodo del año anterior, la CBP inspeccionó 39.251 dispositivos.
De hecho, en los tres primeros trimestres de 2026, la CBP inspeccionó casi tantos dispositivos como en la totalidad del año fiscal 2025, ejercicio en el que se alcanzó la cifra récord de 55.424 dispositivos inspeccionados.
Según la CBP, 47.517 fueron inspecciones básicas, las cuales pueden ser realizadas por un agente sin necesidad de una sospecha razonable de irregularidad. Otras 4.564 fueron inspecciones avanzadas; estas permiten que un agente —si considera que existe una sospecha razonable de una actividad que infringe la ley o que supone un riesgo para, lo que ellos llaman seguridad nacional— analice y/o copie el contenido de un dispositivo electrónico. Cualquier comentario o escrito que critique o esté en contra de las políticas de Trump es considerado como un atentado contra la seguridad nacional.
Sin embargo, la agencia aduanera no ha revelado qué porcentaje de estas inspecciones tuvo lugar en la frontera norte, con Canadá, o en la frontera sur, con México. Tampoco proporcionó un desglose que distinga entre inspecciones realizadas en aeropuertos y en fronteras terrestres, ni un desglose por puestos fronterizos terrestres.
Asimismo, la agencia no indicó cuántos viajeros ingresaron a Estados Unidos durante los tres primeros trimestres de 2026, ni cuántas de las inspecciones se llevaron a cabo contra ciudadanos estadounidenses frente a ciudadanos extranjeros; datos que, por lo general, sí se incluyen en sus informes anuales. Jessica Turner, funcionaria de asuntos públicos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), señaló que, en 2025, las inspecciones afectaron solo a una pequeña fracción de los 419 millones de viajeros que ingresaron a Estados Unidos, y subrayó que la revisión de dispositivos electrónicos “sigue siendo poco frecuente”.
“El número de inspecciones de dispositivos electrónicos realizadas por la CBP en la frontera guarda coherencia con los incrementos observados desde 2021; anualmente, solo al 0,01 por ciento de los viajeros se les revisan sus dispositivos”, indicó Turner en una respuesta enviada por correo electrónico.
Se justifican diciendo que: “Estas inspecciones se llevan a cabo para detectar contrabando digital, contenido relacionado con el terrorismo e información relevante para determinar la admisibilidad de los visitantes; todo ello desempeña un papel fundamental en la seguridad nacional”.
No obstante, Esha Bhandari, directora del Proyecto sobre Libertad de Expresión, Privacidad y Tecnología de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), sostiene que el aumento en la revisión de dispositivos electrónicos por parte de las autoridades fronterizas estadounidenses exige una mayor supervisión y rendición de cuentas por parte del Congreso.
“Resulta difícil especular sobre las razones de este incremento, ya que el gobierno no ofrece explicaciones al respecto”, señaló. “Pero considero que estamos ante un ejemplo clásico: cuando el gobierno tiene la facultad de actuar como le venga en gana, ejerce esa autoridad en detrimento de la privacidad de los viajeros”.
Bhandari afirmó que las cifras globales proporcionadas por el gobierno estadounidense dificultan “comprender realmente lo que está ocurriendo”.
Sin embargo, añadió que los miles de testimonios que recibe su organización resultan “ciertamente preocupantes”.
“A menudo, en la frontera se les interroga sobre sus opiniones políticas, sus escritos o cuestiones relacionadas con sus prácticas religiosas; aspectos que podrían sugerir que fueron seleccionados específicamente para una inspección debido a ello”, explicó.
En enero, la CBP actualizó sus directrices sobre la inspección de dispositivos electrónicos en la frontera, especificando que estas incluyen elementos como memorias USB, tarjetas SIM, sistemas GPS, aeronaves no tripuladas, sistemas de infoentretenimiento en vehículos y relojes inteligentes. Asimismo, amplió la lista de supuestos delitos que dichas inspecciones pretenden detectar, incluyendo el tráfico de estupefacientes, armas de fuego u otras mercancías, así como el robo transnacional de información protegida y el contrabando digital.
No obstante, Bhandari señala que las nuevas directrices solo modificaron “algunos procedimientos de carácter marginal”. Ella considera que el aumento en las revisiones podría estar más relacionado con los avances tecnológicos y con el hecho de que los tribunales federales no han establecido límites a la autoridad del gobierno para llevarlas a cabo.
Laura Dawson, directora ejecutiva de la Future Borders Coalition —organización centrada en cuestiones transfronterizas—, señaló que resulta difícil evaluar el incremento en las revisiones sin conocer dónde tuvieron lugar ni cuántas personas viajaron a Estados Unidos durante ese periodo.
«Estas revisiones no solo ocurren en las fronteras terrestres, sino también en puertos marítimos y aeropuertos, por donde transita un gran número de personas. Además, este verano tuvimos la Copa del Mundo», comentó.
«Podría tratarse de una mayor diversidad de viajeros que ingresan al país».
Dawson añadió que también se observa un mayor énfasis en la seguridad fronteriza, así como una mayor cooperación entre los servicios fronterizos de Canadá y Estados Unidos en ámbitos como el tráfico de personas y el caso de Ryan Wedding.
«Una mayor vigilancia en la frontera es, en realidad, algo positivo en muchos sentidos», señaló.
Si bien a los canadienses podrían alarmarles los relatos que circulan en redes sociales sobre registros de dispositivos en la frontera, Dawson destaca que esta práctica sigue siendo poco frecuente. Según indicó, solo uno de cada 9.000 cruces fronterizos conlleva una inspección por parte de Estados Unidos, mientras que, en el lado canadiense, esto ocurre en uno de cada 14.000 cruces.
En los últimos años, las autoridades canadienses han registrado un porcentaje mucho menor de dispositivos en la frontera en comparación con sus homólogos estadounidenses, y estas cifras han ido disminuyendo. Funcionarios de la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá señalan que aún no se dispone de estadísticas sobre el número de registros de dispositivos electrónicos realizados en 2026.

Comments (0)