De la Espriella se vuelca a las ciudades con sus publicitadas redadas contra el crimen: “Eres un bandido; bienvenido a la Patria Milagro”
De la Espriella se vuelca a las ciudades con sus publicitadas redadas contra el crimen: “Eres un bandido; bienvenido a la Patria Milagro”

Redada de Abelardo de la Espriella en Bogotá, este miércoles. Foto Gobierno de Colombia
- El presidente de Colombia acompaña los operativos policiales que ha convertido en un formato de comunicación de Gobierno
Para bien o para mal, Abelardo de la Espriella ha convertido las redadas policiales contra el crimen en las principales ciudades de Colombia en un cinematográfico formato de comunicación de Gobierno, que muchos ya tildan de chabacanería.
Las imágenes, producidas al detalle, ya se han hecho habituales. De madrugada, el presidente le habla a la cámara que lo sigue en su camioneta para publicitar su acompañamiento de esos operativos. En algún pasaje del video, increpa a presuntos criminales, ya capturados y flanqueados por policías, con palabras como “asesino”, “miserable”, “bandido”, “cobarde” o “payaso”, por momentos con chaleco blindado, siempre con cachucha (gorra) y radioteléfono. Con música de fondo, relata su prontuario y se despide siempre con la misma frase: “Bienvenido a la patria milagro”.
El miércoles, el formato que se había estrenado en Barranquilla y había pasado por Medellín, llegó a Bogotá. El presidente acompañó de madrugada una operación policial contra bandas criminales en la capital de Colombia que acabó con 172 capturados. En 114 allanamientos, según la información oficial, se incautaron 11 armas de fuego, tres granadas, 72 cartuchos, 34 celulares y 10 millones de pesos (unos 3.100 dólares). También se decomisaron 130 gramos de cocaína, entre otras drogas.
De la Espriella la califica como “la operación contra el crimen más grande que se ha realizado en la historia de Bogotá”. El alcalde Carlos Fernando Galán lo acompaña, y en un pasaje del video divulgado por la Presidencia le confirma que “no hay registro, presidente, de una operación donde se impacten ocho localidades y unas bandas delincuenciales que, como usted vio, han generado más de 350 homicidios”. En su propio video, el alcalde explica que el operativo “es el resultado de varios meses de investigación”.

Abelardo de la Espriella durante un operativo de seguridad, en Bogotá. Foto Gobierno de Colombia
De la Espriella llegó al poder con la promesa de mano dura para recuperar la seguridad. Para escenificar esa promesa, se ha dejado grabar con una pistola al cinto en un operativo en Santa Marta el mes pasado y también ha caminado entre las bolsas de cadáveres de miembros de grupos armados abatidos en bombardeos militares. Busca mantener un control casi absoluto sobre las comunicaciones, como lo hizo en campaña. Las salidas de los videos hacen parte de su naciente programa para combatir el crimen en las ciudades, bautizado como Bloques de Defensa para la Seguridad Urbana (BODSU).
“Hay una clara puesta en escena de la autoridad presidencial en estos videos. La idea es que nadie quede indiferente, que todo el mundo se pueda enterar de que el presidente está actuando, en línea con la marca de ‘El Tigre’ que ya vimos en campaña. Hay un relato dominante de un presidente en acción”, apunta la analista Eugénie Richard, experta en comunicación y marketing político de la Universidad Externado de Colombia. Esa imagen de un presidente patrullero divide opiniones. Richard advierte los riesgos de un desgaste: “Si el presidente se vuelve omnipresente y se quiere mostrar a cargo de todo, cuando algo falle o cuando no lleguen los resultados, ¿a quién se lo vamos a cobrar? Al presidente”.
Más que una estrategia de seguridad basada en la disuasión, las imágenes responden a una estrategia de comunicaciones dirigida al alto porcentaje de la población que, según las encuestas, cree que la inseguridad urbana es la principal preocupación, apunta la politóloga Lariza Pizano, que subraya las similitudes con Nayib Bukele, el presidente de El Salvador. Esa estrategia, señala la columnista, “busca viralizar su relato ligado a los temas de autoridad y mano dura, propios de la derecha, rompiendo con formas tradicionales ligadas a la institucionalidad, como el derecho a la defensa de cualquier ciudadano, independientemente de su vinculación con el delito”.

Abelardo de la Espriella porta un arma en el cinturón, en septiembre. Foto ABDELAESPRIELLA
Para Jorge Mantilla, investigador especializado en conflicto, en medio de las tensiones de la derecha local, De la Espriella busca no solamente retomar el legado del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), “sino llevarlo más allá, reemplazando esa figura del hombre de mano dura, de un presidente con los pantalones puestos, y enfocado, por supuesto, en una estrategia digital”. Apunta que, de momento, repite herramientas de las políticas fallidas de seguridad de otros gobiernos, como capturas masivas, bombardeos o consejos de seguridad. “No hay nada realmente novedoso más allá de un estilo”, apuntilla.
“Estaba claro hasta hace pocos meses, antes de la llegada de De la Espriella, que existía un corto circuito entre las autoridades nacionales y los gobiernos territoriales, alcaldías y gobernaciones, frente a la conducción de una política de seguridad; no existía esa interlocución”, dice por su parte Jairo Libreros, profesor de seguridad y defensa nacional del Externado. “Lo que estamos viendo ahora es que tenemos por lo menos unas líneas estratégicas de trabajo”, añade en su diagnóstico. Hay mayor coordinación. “Estamos en el proceso de construcción de una estrategia; todavía falta carpintería de política pública”, matiza.

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