Muchos cubanoamericanos se sienten estafados por Trump, pero la mayoría votará republicano: “Utilizan el dolor de nosotros”
Muchos cubanoamericanos se sienten estafados por Trump, pero la mayoría votará republicano: “Utilizan el dolor de nosotros”

- La nueva encuesta de FIU muestra que el 53% de los votantes registrados son republicanos y que el 68% votaría por el candidato republicano que se postula en su distrito congresional
Era un niño de 12 años, y su hermana de 14, cuando la madre les avisó que se iban a Estados Unidos. Hacía solo dos años del triunfo de la Revolución cubana y se regó, entre otros temores, la idea de que el nuevo gobierno le quitaría la patria potestad a los padres o mandaría a los críos a la Unión Soviética. Antes de abordar un avión hacia Miami, la madre le entregó a la hermana una guitarra; a él una caja de dulces. Once días después, sentado en la cama número 8 de un albergue de Kendall, Frank Rodríguez tuvo hambre.
El niño recordó que tenía una caja de dulces y la encontró repleta de hormigas. “Fue cuando me di cuenta de la magnitud de lo que había sucedido, de que la cosa iba en serio, de la separación”, dice Rodríguez, uno de los 14.000 niños de la Operación Pedro Pan. Lo acogió una familia estadounidense en Montana, creció, se hizo economista, se naturalizó y desde entonces, siempre que vota, lo hace pensando en qué Administración va a cambiar o no el futuro de Cuba, el país al que nunca más ha podido regresar.
“Yo soy un votante de un solo tema”, dice Rodríguez, sin titubeos. Dice que sabe que ya es “un rara avis”. Han pasado más de seis décadas desde aquella salida de la isla y la gente le pregunta cómo es posible que se ocupe tanto de lo que pasa en La Habana, y no invierta más tiempo en la política que se define en Washington. Pero su cuenta es sencilla: “Estados Unidos ya tiene bastantes patriotas; la que me necesita a mí es mi patria”.

Hace unos días se dirigió al centro de votación del Distrito Congresional 27, en Miami, y sin pensarlo dos veces le dio su voto a la congresista republicana María Elvira Salazar. Rodríguez siempre ha sido un republicano fiel, y aunque a veces se molesta con las declaraciones de Donald Trump, por cómo juegan “con los sentimientos del exilio cubano”, nunca ha visto que una Administración apueste más por la caída del castrismo.
Después de casi un año de cerco petrolero, sanciones a funcionarios y entidades cubanas, la imputación a Raúl Castro por los delitos de asesinato y amenazas que llegan casi cada mes sobre la inminente caída de Cuba, la Administración Trump apareció hace unos días con un nuevo mensaje a los cubanos. “El futuro de Cuba pertenece a quienes actúan. Aprovechen el momento y construyan el cambio que desean ver”, comunicó el general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur.
No solo se refería a la idea que Trump pronunció hace unos días en un mitin en Florida —y que lleva tiempo advirtiendo— de encargarse de Cuba cuando termine con la guerra en Irán, sino a la convocatoria que hizo el secretario de Estado, Marco Rubio, al exhortar a los cubanos a provocar un cambio “a través de una asociación discreta con la CIA”.
A Rodríguez la propuesta le sonó a un chiste del famoso humorista cubano Guillermo Álvarez Guedes. Y a muchos cubanoamericanos, tanto republicanos como demócratas, les ha parecido no solo un “insulto”, sino una estrategia más para endulzar el oído de los votantes a las puertas de las elecciones del próximo 3 de noviembre.
“Sabemos que es para buscar apoyo, pero son más herramientas que necesitamos, no importa cómo y cuándo nos las den”, dice Alejandro Franqui Fernández, un DJ y agente inmobiliario de 46 años de Miami, que desde 2020 ha votado republicano.

Algunos, sin embargo, ya no creen en nada que diga esta Administración. “Cada cosa me parece más mentirosa que la otra. Ellos utilizan el dolor y la esperanza de los cubanos de la forma más vergonzosa y descarada. Creo que traicionaron a los cubanos y a los venezolanos”, asegura la actriz cubanoamericana Indira Romero, una votante independiente de Miami.
Las declaraciones de Rubio no han resonado en la comunidad cubanoamericana como quizás él pensaba que podían incubar en un grupo de mayoría republicana, que en 2024 ayudó a Trump a llegar a la Casa Blanca con casi el 70% de sus votos.
“Cuba no es una prioridad para este país. La docilidad política del exilio cubano y la facilidad con la que se pliega ante las promesas vacías de esta Administración son un activo para cualquier candidato”, dice el escritor Jorge de Armas, un votante independiente de 59 años que se ha inclinado siempre por los candidatos demócratas.
Pero las cosas también han cambiado.
En los últimos dos años, los cubanos no han sido el grupo “privilegiado” que por décadas gozó de protecciones migratorias. Más bien han visto cómo arrestan a sus familiares, cómo los deportan por decenas a países lejanos de África o cómo se detuvo la reunificación de familiares en el peor momento de crisis en la historia reciente cubana. La conocida Encuesta Cuba de la Florida International University (FIU), que fue divulgada este miércoles, registra que el 76% de los cubanos sondeados desaprueba el aumento de las deportaciones de sus coterráneos sin antecedentes penales, y que un 87% coincide en que el Gobierno debería reanudar la tramitación de beneficios migratorios.
Hoy, además, el votante cubanoamericano tiene la misma preocupación fundamental que el resto de los latinos en Estados Unidos: la economía. Rubio, un hijo político de Florida y de la comunidad exiliada, sabe de primera mano que en otros tiempos la política hacia Cuba marcaba con más fuerza la intención del voto cubanoamericano, pero hoy les preocupa más la inflación y cómo eso se traduce en el costo de la renta o el precio de la gasolina. La encuesta de FIU lo prueba: los cubanoamericanos sitúan la economía en el primer lugar de interés a la hora de votar, luego el tema migratorio y, en tercer puesto, la política hacia Cuba.
Cuba no es la prioridad, pero influye
Algunos consideran que hay un desfasaje entre lo que dicen Trump o Rubio sobre Cuba y lo que realmente les está interesando como votantes a una comunidad que lleva años viendo cómo el sur de Florida hace política con el pretexto del castrismo.
“Es una herramienta electoral”, dice de Armas. “Mi voto va siempre a quien pueda trabajar por las condiciones de vida del distrito al que representa. Cuando yo voto, pienso en Estados Unidos. El tema Cuba participa, por supuesto, pero no define”.

Es lo mismo que cree Fernández. Cuando va a las urnas en el condado de Broward, primero piensa como empresario, luego en el tema cubano. “Quiero un país seguro, con oportunidades para trabajar, crecer y prosperar, y una política exterior que contribuya a que los pueblos que viven bajo regímenes autoritarios puedan alcanzar la libertad”, sostiene.
A Romero, por ejemplo, le preocupa menos la economía y más el peligro de los derechos de las minorías en este país, como los de la comunidad LGBTIQ+ o las mujeres. “Hoy se ven amenazados por la derecha y para mí eso es lo más importante”, sostiene.
El tema de Cuba, aunque imprescindible, también se ha vuelto secundario luego de tanto tiempo de promesas incumplidas y en un país donde llegar a fin de mes se ha vuelto un reto. Michael Bustamante, profesor de la Universidad de Miami y autor del libro Cuban Memory Wars, coincide en que son las primeras generaciones de exiliados y sus familiares quienes más se sienten atraídos como votantes por la política hacia la isla. No obstante, no descarta que la propaganda anticomunista de la Administración pueda influir en la decisión de un votante.
La Casa Blanca ha vuelto a resucitar una Guerra Fría con el fantasma del comunismo como principal oponente. “El comunismo nunca llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba”, prometió Trump en su reciente discurso en la ONU. Los republicanos han sabido capitalizar y hacer que figuras como las candidatas demócratas al Congreso Darializa Ávila Chevalier, de Nueva York; Melat Kiros, de Colorado; o Angie Nixon, de Florida, parezcan una amenaza ante los ojos de los votantes cubanos y venezolanos.
“Cuba en el contexto electoral se usa no ya como tema exclusivamente de política exterior, sino como una especie de caja de resonancia para comunicar ciertos mensajes, para de alguna manera espantar a los votantes de la amenaza socialista, recordándoles que huyeron de un país socialista”, dice Bustamante, quien coincide en que hoy Cuba no es la prioridad número uno en los votantes, “pero sí puede influir en el debate electoral”.
Los cubanos, unos fieles republicanos
Hay quien, como Romero, le va a dar un “voto castigo” a la Administración Trump por todo el daño que cree que ha hecho. “Dos años después de su mandato, el pueblo cubano ya sobrepasó el umbral de la pobreza y el régimen sigue facturando a costa del dolor del pueblo”, asegura.
De Armas ni siquiera cree que antes de finalizar el año, como Trump prometió, pueda verse un cambio real en la isla.

A otros cubanoamericanos no les hace falta una promesa más desde la Casa Blanca para sentirse aliados de los republicanos. Por décadas, ese partido ha destinado esfuerzos para atraer a una comunidad de 2,5 millones de ciudadanos. Los investigadores sitúan la historia republicana de los cubanos desde el primer éxodo tras el triunfo de la Revolución de 1959; otros marcan ese fervor luego de la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, cuando John F. Kennedy no autorizó el ataque aéreo que apoyaría a los cubanos exiliados en su lucha contra las milicias castristas. Y hay quien cree que fue la Administración del republicano Ronald Reagan la que cautivó a la mayoría de los exiliados.
Trump no ha hecho menos: se ha tomado sus cafés en el Versailles, ha realizado mítines en Hialeah, el barrio cubano por excelencia de Miami, y desde su primer mandato ha prometido mano dura con la cúpula de La Habana.
Aunque muchos se han sentido estafados por Trump, o han sufrido el peso de sus políticas, a los votantes cubanoamericanos no hay nada que, como grupo, hasta ahora los haya hecho ser menos republicanos. La mayoría piensan mantenerse fieles el próximo 3 de noviembre.
La nueva encuesta de FIU muestra que el 53% de los votantes registrados son republicanos, el 27% independientes y el 18% demócratas. El 68% asegura que votaría por el candidato republicano que se postula en su distrito congresional, y han puesto por encima a Ashley Moody sobre Angie Nixon, y a Byron Donalds sobre David Jolly.
Hay cubanos a los que estas cifras les parecen humillantes. “Me avergüenzo realmente”, dice Romero. Hay quienes, como Fernández, creen que no hay otra vía ni otro partido que hable su lenguaje: el de la prosperidad, primero; pero también el de la liberación de Cuba.

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